miércoles, 1 de agosto de 2012
volviendo a mí
Encontrarme dos días intentando creer en algo tan débil y cuando me veo en el derrumbe intento no caer. Intento no escuchar porque intento no caer. Pero mientras intento voy cayendo, con los ojos cerrados pero voy cayendo, sin darme cuenta y tan inconscientemente, pero voy cayendo. Y después ya no creo, y después me siento culpable, y después me siento insuficiente, entonces me quedo en un molde de cemento y me convierto en una piedra, en una piedra que no cree y que no siente, en una piedra que no busca ni encuentra, que ni recibe ni entrega, pero en lo más profundo de esa piedra sigo ahí, tan débil como siempre, y la erosión cada día es más tóxica, y esa coraza se corroe día a día y cada vez más, y la posibilidad de que algún día se vaya de mí cuerpo me da tanto miedo que me duelen los ojos de no llorar.
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