sábado, 28 de enero de 2012
In another life I would make you stay.
Fuiste la gota que rebalsó el vaso. La primer lágrima del montón. La mariposa que voló en mi cuerpo durante meses. Lo último antes de dormirme y lo primero cuando me despertaba. El primer mensaje que mandaba cuando estaba bajo el efecto de lo que sea. Los ojos que me miraban aún estando cerrados. El único que logró hacer que cinco horas se sientan como una sola. Los amaneceres más lindos. Lo que nunca nadie entendió y jamás intenté explicar. Las peores vueltas que di en mi vida. El encuentro jamás realizado, los impulsos con más adrenalina habidos y por haber. Los "En 5 estoy" y un minuto después verte afuera de mi casa. Lo que nunca tuve y nunca voy a tener. El que no me entendía pero tampoco me juzgaba. El primer y único hombre que miró adelante y decidió dejarme atrás. La nueva vida que nunca quise tener. El principio del desastre.
domingo, 22 de enero de 2012
Caer está permitido, LEVANTARSE ES OBLIGATORIO.
Todo tan simple. Todo tan relativo. Nacemos, vivimos y morimos. Y los miedos, y la desconfianza; solo una traba, un obstáculo que nos liga a algo inexistente y no nos deja salir ahí, a ese mundo lleno de tanto. Hay miles de personas que nos van a lastimar. Nos despertamos cada mañana y ponemos la vida en juego, porque podríamos morir, podrían rompernos el corazón o devaluar nuestra amistad... Y todo tan inconscientemente, ¡tan sin pensar! Y es casi perfecto, porque lo es, porque nada más impetuoso que aquella sensación que otorga el arriesgarlo todo... Y después nos ponemos a pensar, y hay cosas simples que nos retraen porque la pensamos, y perdemos más de lo que ganamos, y eso nos hace pisar el suelo, no nos deja volar más allá, salir de la caja, eso es lo que nos hace sentir vacíos, desiertos de momentos, de amor.
Gané tanto haciendo lo que me daba la gana en el momento que quería, que desearía hacer la impulsividad un estilo de vida, y ahí es cuando la pienso, porque lastimé mucho también. Lastimé a mis viejos, a mis amigas, a mi hermano... Y ahí sí la tenes que pensar. La libertad de uno termina donde empieza la del otro, ¿no? Y más allá de que no le quité la libertad a nadie, por tener ese exceso de libertad que me dio cualquier impulso no-pensado, muchas personas se asustaron, se preocuparon, porque me equivoqué sabiendo que iba al todo/nada, porque me tiré en un mar incontrolable y me obligué a nadar sin pensar en cualquier otra cosa, sin miedo y sin cuidarme, sin razonar primero.
Siempre nos van a querer herir, ¿qué queremos evitar? Sufrir vamos a sufrir, llorar vamos a llorar, si no nos mata nos fortalece y demás clichés que se les ocurran. Hagamos al error un aliado, vivamos sin miedo a fallar, tropecemos mil quinientas veces, pero levantémonos siempre. Erigir una vida llena de errores es elegir una vida llena de aprendizaje, llena de enseñanza y sabiduría.
Gané tanto haciendo lo que me daba la gana en el momento que quería, que desearía hacer la impulsividad un estilo de vida, y ahí es cuando la pienso, porque lastimé mucho también. Lastimé a mis viejos, a mis amigas, a mi hermano... Y ahí sí la tenes que pensar. La libertad de uno termina donde empieza la del otro, ¿no? Y más allá de que no le quité la libertad a nadie, por tener ese exceso de libertad que me dio cualquier impulso no-pensado, muchas personas se asustaron, se preocuparon, porque me equivoqué sabiendo que iba al todo/nada, porque me tiré en un mar incontrolable y me obligué a nadar sin pensar en cualquier otra cosa, sin miedo y sin cuidarme, sin razonar primero.
Siempre nos van a querer herir, ¿qué queremos evitar? Sufrir vamos a sufrir, llorar vamos a llorar, si no nos mata nos fortalece y demás clichés que se les ocurran. Hagamos al error un aliado, vivamos sin miedo a fallar, tropecemos mil quinientas veces, pero levantémonos siempre. Erigir una vida llena de errores es elegir una vida llena de aprendizaje, llena de enseñanza y sabiduría.
Equivocarme es mi forma preferida de aprender.
lunes, 9 de enero de 2012
Hoy te toca cuidarnos a nosotros, de nosotros mismos.
Pidiendo esa tregua banal y ocasional. Ese patético parenelmundomequierobajar que nos agarra a veces, no es constante en mi vida, la remo bastante bien. La gente siente la presión del síndrome "después de la tormenta"; yo estoy luchando contra ella, todavía esa lluvia de meteoritos en mi cabeza cuando me despierto, y un etcétera agonizante. No creo justo que todos quieran sentirse víctimas en mi mundo, no me importa si son culpables o qué carajo son, no intenten distenderse o querer quemarme el bocho para que yo los entienda, entiéndanse ustedes y dejen a mi fucking cerebro en paz, se insola a la sombra y ya bastante con los problemas que me invento como la pendeja de diecisiete años que sé ser. Me hacen llorar pero no me dejan hacerlo, ¿qué pasa?, ¿les encanta el proceso pero odian la culpa que sienten cuando logran lo planeado? Soy una pluma, soy un cachorro recién nacido y necesito de todo, por eso voy por la vida pidiendo abrazos como una pelotuda. Espero que me dure poquito, me gustaba más aquello de independiente y de no necesitar, de poder conmigo misma y con lo que estar en este mundo requiere. No me cabe ser así, tan emo y maricona, no me cabe necesitar besos y abrazos, no me cabe nada de nada todo esto. Y la parte en donde saltan todas las fichas del tablero es cuando te das cuenta de que podes correr y escaparte, y mudarte y cambiarte el pelo y llenarte de piercings, y podes hacer cosas que te hacen mal y saber que te hacen mal, y te puede importar un poco menos quedar mal si estás bien en pedo y te pintó llamar a un pelotudo, pero la cosa se complica cuando te das cuenta de que te escapas de la realidad, sí, pero no de vos mismo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)