jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Fin?

Decididamente, la última entrada del año. Solo quedan unos días, y es asquerosa la felicidad que corre por mis venas en éste momento. Mi consciente está contento, sabe que cada final es un comienzo (a las piñas aprendió, y hoy puede aceptarlo con una sonrisa). Mi 2013 tiene tantas fichas puestas que creo que voy a terminar aturdida por los gritos de las putas frustraciones que van a ahogarme en un mar de esperanza vencida, pero tengo tantas ganas de crecer que le pongo el pecho a todo el cartucho que probablemente me vacíe el año que entra. Disfruto de cada bala, disfruto de cada caída porque sé que puedo levantarme y seguir caminando. ¿Se puede sufrir más de lo que sufrí los últimos meses? ¿o existe un límite? Jamás fui tan libre, jamás tuve tantas ganas de volar, jamás sentí éste fulgor. Tengo ganas de todo menos de autoboicotearme la felicidad, como supe hacer con un reitero casi insoportable. Dejo todo, dejo mi dramatismo, mi inestabilidad, mi indecisión, dejo todos los rasgos que me convirtieron en ésta roca llena de miedos. Dejo mis excusas y los últimos gramos de mi superficialidad. Dejo todos mis sueños frustrados, para poder crear nuevos y hacerlos realidad.
Dejo a Carolina, para poder recibirme en mi estado más puro, para poder encontrar en mí cosas que nunca pude a ver. 
¡Sean infinitamente felices!

domingo, 23 de diciembre de 2012

El (no)amor después del (no)amor

Me conforma que formes parte de mi pasado. Duelen los planes que hice en secreto, y que no pude cumplir. Cada día aprendo algo más, y hoy aprendí que no sirvo si me aferro, que no funciono, que me convierto en un motor ahogado, y ahogo a los demás.
Y cuando me empujan hacia el vacío, sonrío. Hoy sonrío. Sonrío porque ya no caigo, hoy es muy difícil hacerme caer y la única que puede empujarme con éxito soy yo misma, dependo de mí. Ya no lloro y sólo extraño a personas que sé que nunca jamás voy a volver a mirar. Porque sólo puedo extrañarlos a ellos.

P.D.: hoy lloré mirando una película que vi, mínimo, 10 veces.
P.D. 2: gracias por volar

jueves, 13 de diciembre de 2012

2012 cicatrices

El café y el tabaco siempre van a ser mejores amigos. De fondo a Sinatra, endulzando lo amargo de las sustancias que ingresan a mí. Un poco aburrida y un poco nostálgica, un poco queriendo estar en otro lado pero no en éste mundo. Las personas son todas iguales "en serie" y me cansa saber cómo van a reaccionar ante mis reacciones (por eso te quise en mi vida, por tu espontaneidad en estado puro). Y ahí se termina el peor año de mi vida. ¡La puta madre!, ¿no? Qué manera de crecer a los golpes, qué manera de perder y qué manera de acumular ganas de vivir en tan poco tiempo. No soy la misma mina, no lo soy. Es radical y la mejor parte es cuando el cambio lo nota uno mismo, porque uno mismo es quién pasa más tiempo con uno mismo, y uno mismo cierra las ventanas para no ver que no es el mismo. Siempre dije que las personas no cambiaban, que se daban cuenta de qué color eran las cosas y eso los hacía apartarse o aferrarse. Yo vi el color de la muerte (afuera y en mí), vi la transparencia de las lagrimas eternas, vi lo blanco de sonrisas que supieron hacerme sonreír, el azul de un cielo que supo ser gris ante mis ojos.
Hoy no me cuesta hablar y tampoco me cuesta dejar de hablar, no me aferro y las expectativas las dejamos para otro día. La incertidumbre ante el amor, siempre. "Como vivir siendo una piedra durante 18 años". Ya ni me dan ganas de conocer hombres porque mi frustración cada vez es más grande, pero no duele ni molesta, ya no duele y ya no molesta. Así como entran sé que se van a ir. "El día que me enamore se acaba el mundo, boluda, es así". Reafirmando, el día que me enamore empieza el mundo.

Odié, amé, corrí, morí, renací, sangré, viví, lloré, reí, besé, toqué, viajé, conocí, acaricié, temí, pesé, sufrí, arriesgué, perdí, gané, dejé, crecí, crecí, crecí, crecí. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Pequeñas grandes cosas

Amanecer estando sola. El agua que hidrata resucitando, al fin, tu cuerpo. Un Jagger provocando el milagro. El frío y el sol, fusionados para hacerte sonreír. Los momentos que no estaban predestinados. Los abrazos espontáneos. Las películas que logran hacerme sentir en un mundo diferente (quizá inexistente). La espera y la actualización constante. Estar a la deriva y no saber qué hacer, pero hacer algo. Que Winehouse aparezca repentina y súbitamente. Las caricias sin un por qué aparente. Descubrirme en frente de un piano. Que mamá me escuche. Que mamá llore de la emoción. Soñar cosas horribles y despertar realizando que siempre puede ser peor. Que un bar te preste felicidad por un rato. Hacer que mi hermano sonría. La plaza y sus bancos, mis libros y mi humo. El hombre que siempre está sentado en la iglesia de la 148. Que mi psicóloga me abra la puerta de su consultorio para recostarme en un diván y que mi boca no se calle. Llorar de felicidad. Ver una película con un soundtrack increíble. Descubrir la simpleza de las cosas. Que las casualidades se alineen a mi favor. Aprender una nueva palabra. Enamorarme de un personaje de una historia irreal. Que un silencio no sea incómodo. Mirar por la ventana de un avión cuando está despegando y atravesar las nubes. Que no importe qué va a pasar después, que lo único que importe en un momento es, precisamente, ése momento.

With a satisfied mind

La satisfacción de entender que el miedo es algo que no supe leer con claridad cuando los relojes sólo marcaban las horas entre pastilla y pastilla. Un día quise decirte lo que me pasaba y me dijiste que quería echarte la culpa de todo. ¿Cómo no voy a tener miedo? 
Ahora reparto besos con los ojos abiertos y recibo abrazos pensando en motivos. No te odio, pero te lastimaría. Me da rabia verte, pero tengo que. 
Y en mis auriculares suena su reflejo. Quiero ver que todo está bien, porque quiero hacerle bien. Porque de alguna manera necesito. Y me enojo, porque estar mucho está mal y estar poco también. ¿Cuál es el punto medio? Nunca me dieron tanta bronca los consejos de los demás, nunca fui tan independiente. ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? Cuestiono. ¿Estaré haciendo algo mal? Pienso. ¿Estaré haciendo algo? Dejo de pensar.
Los libros sobre el piano y todas esas palabras que esperan ser leídas, un orgasmo provocado por historias de personas que supieron ser precipitantes sobre un conjunto de hojas que ahora me dan felicidad. Las películas que me esperan. Las personas que me miran, expectantes, al sentarme sola en el cine. Lo poco que me importa y lo mucho que me gusta. El humo que debería frecuentar un poco menos. Volver a abrazar a Lila y darme cuenta de lo poco que soy sin ella siendo parte de mí. Todas las cosas nuevas y mi afán de seguir aferrada a lo de antes. Sentirme más Carolina que nunca. La canción que metiste en mi vida y mi obsesión de recordar cómo cuándo por qué y cuántas veces. El alcohol de hoy y la resaca de mañana. Los pocos abrazos, los pocos mimos. Y los muchos besos sin amor. ¿Y de qué amor hablamos, si no me animo a sentirte un poco más?