miércoles, 27 de febrero de 2013
high
Debe ser la vida, o la muerte obligándonos a vivir un rato más. Caminar sin un puto destino, después de haber estado incierta tanto tiempo (y haber odiado esa nada). Gritar en un tren y sólo pensar "no los voy a ver nunca más". Habitaciones llenas de humo y de sonrisas, y las guitarras, y las sonrisas, y la música, y mi sonrisa (y, tal vez, la felicidad). La nostalgia en forma de tacto y los olores que me hacen caminar por los pasillos de mi pasado, mirando al suelo y preguntándome por qué, por qué, pero seguir tranquila, porque qué se yo. Y vos tampoco sabes. Pero no busco respuestas, ¿entendes? Busco futuro y lo busco en mí misma, y en las oportunidades que sé darme, en las oportunidades que encerré en cajas cuando me mudé a ésta casa, y que recién ahora estoy desempacando. Pero sobrepasando horas y horas de verborragia, estoy bien.
martes, 19 de febrero de 2013
rm
Sos mis diez puchos antes de dormir, las ganas de no dormir y dormir porque no hay otra. Sos el cruce de vereda que no doy, pero no sos lo que dicen los demás. Sos lo que no digo por miedo, y también sos el miedo que no tengo. La fe en mí misma y la ansiedad. El fulgor y la esperanza. Lo que nunca escribí y lo que jamás vas a leer. Sos tus elecciones, y yo, el deseo de ser parte.
lunes, 11 de febrero de 2013
Cambiar la perspectiva para sonreír un poco más
La perspectiva cambia y cambia todo lo demás. No quiero estar referida a que si te inundas de positivismo, las cosas van a salir como esperas. No. Porque las cosas nunca salen como uno las prevé, nunca. A veces salen mejor, a veces peor. El positivismo no hace que las cosas salgan bien, actúa de manera directa en el momento de procesar la situación. Y así me va en los últimos días.
A veces estoy a cara de perro con hambre, otros días me enojo conmigo porque no entiendo para dónde va mi vida, a veces me aburro de la rutina y me enojo conmigo por erigirla (uno elige ser rutinario). Y todavía las situaciones no se dan y estoy a la expectativa de una buena, pero siguen las malas. Y es el mejor momento para aplicar positivismo. Porque siempre puede ser peor. Me da asco y vomito sobre las frases hechas, el cliché, los refranes. Pero es verdad, es puramente verdad. Siempre puede ser peor. Hace meses caminé sobre lo peor, salté sobre vidrio roto y todavía tengo los pies lastimados, pero ya está, ya pasó, ya es otra la etapa y es otra la expectativa.
Quizá a mi presente le falte de todo. Un poco más de mates, abrazos, música, risa, tiempo (si es que existe), valor, sueños, recitales, entre millones de cosas que faltan. Porque falta (mucho). Pero también falta (mucha) vida, faltan cosas por vivir. Algún día supo decirlo mi viejo y ahora lo tengo grabado en la piel para siempre. Pocos años caminados como para tener que especular como una mina de 50. Me faltan 32 años para tener que especular como una mina de 50. Me falta mucho.
lunes, 4 de febrero de 2013
Lo que no pudo ser
Aferrarse está mal. Entonces... dejar ir tan rápido a las personas, ¿está bien? No quiero hablar como si erigiera un extremismo como método de subsistencia, pero molesta (y duele) no poder querer a una persona como si no existiese otro hombre en la tierra. Tan absoluta y profundamente. Me molesta no haber podido quererte como vos a mí. Ahora vamos a seguir con nuestras vidas, como hicimos siempre. Seguramente pase por los lugares donde me besaste como por primera vez y te recuerde, y tal vez hasta te extrañe... Pero vamos (voy) a estar bien. Estamos (estoy) bien.
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