jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Fin?

Decididamente, la última entrada del año. Solo quedan unos días, y es asquerosa la felicidad que corre por mis venas en éste momento. Mi consciente está contento, sabe que cada final es un comienzo (a las piñas aprendió, y hoy puede aceptarlo con una sonrisa). Mi 2013 tiene tantas fichas puestas que creo que voy a terminar aturdida por los gritos de las putas frustraciones que van a ahogarme en un mar de esperanza vencida, pero tengo tantas ganas de crecer que le pongo el pecho a todo el cartucho que probablemente me vacíe el año que entra. Disfruto de cada bala, disfruto de cada caída porque sé que puedo levantarme y seguir caminando. ¿Se puede sufrir más de lo que sufrí los últimos meses? ¿o existe un límite? Jamás fui tan libre, jamás tuve tantas ganas de volar, jamás sentí éste fulgor. Tengo ganas de todo menos de autoboicotearme la felicidad, como supe hacer con un reitero casi insoportable. Dejo todo, dejo mi dramatismo, mi inestabilidad, mi indecisión, dejo todos los rasgos que me convirtieron en ésta roca llena de miedos. Dejo mis excusas y los últimos gramos de mi superficialidad. Dejo todos mis sueños frustrados, para poder crear nuevos y hacerlos realidad.
Dejo a Carolina, para poder recibirme en mi estado más puro, para poder encontrar en mí cosas que nunca pude a ver. 
¡Sean infinitamente felices!

domingo, 23 de diciembre de 2012

El (no)amor después del (no)amor

Me conforma que formes parte de mi pasado. Duelen los planes que hice en secreto, y que no pude cumplir. Cada día aprendo algo más, y hoy aprendí que no sirvo si me aferro, que no funciono, que me convierto en un motor ahogado, y ahogo a los demás.
Y cuando me empujan hacia el vacío, sonrío. Hoy sonrío. Sonrío porque ya no caigo, hoy es muy difícil hacerme caer y la única que puede empujarme con éxito soy yo misma, dependo de mí. Ya no lloro y sólo extraño a personas que sé que nunca jamás voy a volver a mirar. Porque sólo puedo extrañarlos a ellos.

P.D.: hoy lloré mirando una película que vi, mínimo, 10 veces.
P.D. 2: gracias por volar

jueves, 13 de diciembre de 2012

2012 cicatrices

El café y el tabaco siempre van a ser mejores amigos. De fondo a Sinatra, endulzando lo amargo de las sustancias que ingresan a mí. Un poco aburrida y un poco nostálgica, un poco queriendo estar en otro lado pero no en éste mundo. Las personas son todas iguales "en serie" y me cansa saber cómo van a reaccionar ante mis reacciones (por eso te quise en mi vida, por tu espontaneidad en estado puro). Y ahí se termina el peor año de mi vida. ¡La puta madre!, ¿no? Qué manera de crecer a los golpes, qué manera de perder y qué manera de acumular ganas de vivir en tan poco tiempo. No soy la misma mina, no lo soy. Es radical y la mejor parte es cuando el cambio lo nota uno mismo, porque uno mismo es quién pasa más tiempo con uno mismo, y uno mismo cierra las ventanas para no ver que no es el mismo. Siempre dije que las personas no cambiaban, que se daban cuenta de qué color eran las cosas y eso los hacía apartarse o aferrarse. Yo vi el color de la muerte (afuera y en mí), vi la transparencia de las lagrimas eternas, vi lo blanco de sonrisas que supieron hacerme sonreír, el azul de un cielo que supo ser gris ante mis ojos.
Hoy no me cuesta hablar y tampoco me cuesta dejar de hablar, no me aferro y las expectativas las dejamos para otro día. La incertidumbre ante el amor, siempre. "Como vivir siendo una piedra durante 18 años". Ya ni me dan ganas de conocer hombres porque mi frustración cada vez es más grande, pero no duele ni molesta, ya no duele y ya no molesta. Así como entran sé que se van a ir. "El día que me enamore se acaba el mundo, boluda, es así". Reafirmando, el día que me enamore empieza el mundo.

Odié, amé, corrí, morí, renací, sangré, viví, lloré, reí, besé, toqué, viajé, conocí, acaricié, temí, pesé, sufrí, arriesgué, perdí, gané, dejé, crecí, crecí, crecí, crecí. 

lunes, 3 de diciembre de 2012

Pequeñas grandes cosas

Amanecer estando sola. El agua que hidrata resucitando, al fin, tu cuerpo. Un Jagger provocando el milagro. El frío y el sol, fusionados para hacerte sonreír. Los momentos que no estaban predestinados. Los abrazos espontáneos. Las películas que logran hacerme sentir en un mundo diferente (quizá inexistente). La espera y la actualización constante. Estar a la deriva y no saber qué hacer, pero hacer algo. Que Winehouse aparezca repentina y súbitamente. Las caricias sin un por qué aparente. Descubrirme en frente de un piano. Que mamá me escuche. Que mamá llore de la emoción. Soñar cosas horribles y despertar realizando que siempre puede ser peor. Que un bar te preste felicidad por un rato. Hacer que mi hermano sonría. La plaza y sus bancos, mis libros y mi humo. El hombre que siempre está sentado en la iglesia de la 148. Que mi psicóloga me abra la puerta de su consultorio para recostarme en un diván y que mi boca no se calle. Llorar de felicidad. Ver una película con un soundtrack increíble. Descubrir la simpleza de las cosas. Que las casualidades se alineen a mi favor. Aprender una nueva palabra. Enamorarme de un personaje de una historia irreal. Que un silencio no sea incómodo. Mirar por la ventana de un avión cuando está despegando y atravesar las nubes. Que no importe qué va a pasar después, que lo único que importe en un momento es, precisamente, ése momento.

With a satisfied mind

La satisfacción de entender que el miedo es algo que no supe leer con claridad cuando los relojes sólo marcaban las horas entre pastilla y pastilla. Un día quise decirte lo que me pasaba y me dijiste que quería echarte la culpa de todo. ¿Cómo no voy a tener miedo? 
Ahora reparto besos con los ojos abiertos y recibo abrazos pensando en motivos. No te odio, pero te lastimaría. Me da rabia verte, pero tengo que. 
Y en mis auriculares suena su reflejo. Quiero ver que todo está bien, porque quiero hacerle bien. Porque de alguna manera necesito. Y me enojo, porque estar mucho está mal y estar poco también. ¿Cuál es el punto medio? Nunca me dieron tanta bronca los consejos de los demás, nunca fui tan independiente. ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? Cuestiono. ¿Estaré haciendo algo mal? Pienso. ¿Estaré haciendo algo? Dejo de pensar.
Los libros sobre el piano y todas esas palabras que esperan ser leídas, un orgasmo provocado por historias de personas que supieron ser precipitantes sobre un conjunto de hojas que ahora me dan felicidad. Las películas que me esperan. Las personas que me miran, expectantes, al sentarme sola en el cine. Lo poco que me importa y lo mucho que me gusta. El humo que debería frecuentar un poco menos. Volver a abrazar a Lila y darme cuenta de lo poco que soy sin ella siendo parte de mí. Todas las cosas nuevas y mi afán de seguir aferrada a lo de antes. Sentirme más Carolina que nunca. La canción que metiste en mi vida y mi obsesión de recordar cómo cuándo por qué y cuántas veces. El alcohol de hoy y la resaca de mañana. Los pocos abrazos, los pocos mimos. Y los muchos besos sin amor. ¿Y de qué amor hablamos, si no me animo a sentirte un poco más?




domingo, 25 de noviembre de 2012

Alto in the tower

Hoy tengo tantas ganas de vomitar palabras que no sé ni por dónde empezar. Así que es preferible no decir nada.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Memorias de un sábado que no supo ser (overthinking)

Creo que estoy buscando a alguien porque no me encuentro a mí misma. Mañana es domingo y pasado mañana es lunes y después va a ser martes, y creo, fervientemente, que voy a sentir lo mismo que siento en éste momento. Que los días van a ser iguales, y aghhhhhhhhhhhh LA RUTINA. Si pudiera viviría viajando por cualquier lado o mudándome cada dos semanas para conocer gente nueva y desconocerlos y conocer a otras personas, y así y así y así. La monotonía de los días es algo que uno elije y no podemos darnos cuenta de eso, nos quejamos de que no pasa nada pero no nos movemos de la comodidad de nuestro propio encierro, ¿qué carajo va a pasar en mi habitación? Quizá un día caiga un meteorito en mi patio, pero no quiero esperar a ese día (que quizá, nunca llegue). A la vez tan frágil, tan chiquita. Lo nuevo que no llega porque no lo creo. ¿Qué carajo estoy esperando? ¿Que mi suerte se revierta cuando me despierte mañana? Las pelotas. Ya fue todo. Ya fue.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Mi causa y tu efecto

Tapando gritos con música, visualizando el futuro que viene y no temo. Un cigarrillo que se consume a sí mismo, cómo desearía consumirme a mí. Mi terror y la ausencia de siempre. Los pleitos y el silencio. La soledad.
Acá estoy, siempre estuve acá, estuve mucho tiempo deseando no estar pero me salió todo al revés y me obligué a estar. No puedo pertenecer a eso que todos aferran como ideal. Me siento débil, pero más fuerte que ayer. Mucho más fuerte. Hoy reí con desconocidos, creo que solo me río con ellos. Hasta creo que ya no tengo conocidos, pero no tengo miedo, porque ésta lejanía que opté me ayuda a acercarme a mí, a conocerme. No supe quién era y hoy me conozco. Me llamo Carolina y le pido deseos a las estrellas y a los libros cada vez que termino uno. Me gusta tocar el piano pero no me gusta que me escuchen. Fumo demasiado y esa cantidad es directamente proporcional a lo mucho que me gusta viajar. Me cuesta dormir por las noches pero me quedo dormida en los transportes públicos. Nunca me enamoré y no quiero querer porque sé que nadie podría quererme, porque soy un desastre y porque mi pasado es un desastre, y porque cuando presentas un desastre, la gente se asusta y se esconde, y de a poco se va, y cuando no me doy cuenta, me despierto sola. Perdí más de lo que gané. Me gusta ir al cine sola. Amanezco de buen humor y generalmente me duermo enojada. Y si hablamos de amor eterno, dame lluvia y dame invierno para siempre. Borges es mi mejor amigo. Soy todo lo contrario a lo que mi vieja quiere que sea. La risa es lo más lindo que puede tener una persona. Y ésta entrada me parece la más patética del blog solo por haber hablado el 90% de mí. Y hay entradas bastante patéticas. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

En vivo y en directo.

Me estoy descubriendo en mí, dentro de éste cuerpo que tanto habité. Me estoy descubriendo en libros que nunca leí y canciones que jamás escuché. Me descubro en el futuro que idealizo, hasta que descubro que el futuro es ésto que tenemos ahora. Hoy es ese día al que tanto le temimos. Hoy es ese monstruo que nos acechó por las noches. Hoy es ese momento que tanto anhelamos, ese momento que soñamos pero que nunca llegó. Los momentos no llegan, uno arma, concibe, reviste, uno crea su propio momento, como lo quiere y dependiendo de las ganas de inventar que tenga en ese momento, dependiendo de la fuerza que evoque al realizarlo. Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Que valga la pena

Capítulos que debemos terminar, finalizarlos para poder comenzar a escribir otro libro, otra historia, y vivir. Vivir cada una de esas lineas con intensidad, con inmensa intensidad y estupor, y lograr que cualquier tipo de pensamiento barrera corrompa nuestra mente, convertir nuestra paz en algo imperturbable. 


viernes, 9 de noviembre de 2012

Control

No es extraño que en cada canción que escriba se encuentre en cualquier parte de algún estribillo perdido, la palabra "miedo". Me han entregado esa libertad que cualquier adolescente de dieciocho años quiere tener, me han entregado ese anhelo estúpido, y no puedo ser libre porque el temor me consume, no me libero, estoy encadenada por mi mismísima mente. 
No poder disfrutar de esa magia por temerle a lo efímero. "¡Andá y viví!" supo decirme mi papá, como anticipándose, sin saber, a lo que me convertiría. "Dejá de intentar controlar cada evento de tu vida", mi psicóloga. "Te va a salir la bala por cualquier lado, menos por dónde vos quieras que salga", mi mamá. "Sos una pelotuda", mi hermano.
18 grados acarician cada parte de mi cuerpo, mis auriculares no me permiten disfrutar de cada gota que choca contra el piso. La soledad está sentada en el living de mi casa, me encerré en mi habitación para poder escribir, para poder leer esos libros de los que me privé durante mucho tiempo, para poder escuchar un poco a Drexler y para pensar en todo lo que no debería ser. Mi ventana está mojada, siento que estoy en otoño y estoy feliz. Pero para estar feliz no hace falta sonreír, ¿no?. 
Estoy pagando ese karma que me lastima por quererme tan poco, mi propio karma. Ni siquiera creo en ese ida y vuelta, ya no sé en qué creo, ya no sé si lo que hago es intentar creer en algo para que no muera nada en mi interior. ¿Hace falta creer en algo? ¿Hace falta vivir hoy? ¿Es necesario salir a la calle? ¿No puedo quedarme en la seguridad de mi propio encierro?
Una mina de 18 años estaría planeando una salida a un boliche con gente meneando canciones que, si las escuchamos detenidamente, no tienen sentido. Tampoco quiero ser parte. Estoy bien así. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

366 días

Me es difícil concentrarme, me gusta exterminar por un rato mis angustias de maneras insalubres. Hace algunos meses figuraba el día de ayer como algo que no iba a llegar a vivir, porque así lo había decidido. Y acá estoy.
Hace un año y un día papá se alejó físicamente para cuidarme en lo eterno y lo infinito. Estuvo presente todo mi tres de noviembre, cuidándome y descubriéndose en mi mente como si existiesen recuerdos de hace días atrás, como si pudiera llamarlo para escuchar su voz, como si todo lo que pasó no hubiese pasado. Incontables son las veces que llamé a su casa y me atendió la mujer que compró su departamento. Las ganas de parar que no llegaban, lo incontrolable, el desgarro. No era masoquismo, era intentar caer en la realidad de que el ya no estaba ahí ni en ningún lado, es lo que intenté ocultar detrás de cicatrices durante mucho tiempo. Llamaba para darme cuenta de que tenía que dejar de llamar. Lo violento se hizo carne, me recapitulo a mí misma en las situaciones a las que me expuse, y sé que poder estar acá es un favor que me hice porque quiero vivir por él y por todas las cosas que quería de mí como mujer, como persona.




"...y espero que en el cielo
esté la paz que siempre buscaste,
esperame con paciencia,
todavía quiero estar acá."

viernes, 26 de octubre de 2012

Lo mejor de tu vida está presente

¿Quién me mandó a comprar estos Luckys convertibles? Tengo toda la garganta fría, y el aire prendido, y tengo frío porque estoy en corpiño, porque estoy sola. Pero estoy bien. Más bien que el 'bien' de siempre. Pude conectar el celular al equipo y eso quiere decir que me están agarrando orgasmos en los oídos, estoy totalmente plena. Me asusta lo mucho que puedo llegar a disfrutar la soledad, al punto de querer estar sola máximo tres días, cuatro días y ya enloquecería. Mañana se cumple una semana desde la última vez que me abrazaron. ¿Eso es triste? ¿Tengo que pedirle un abrazo a mi vieja? ¿O seguir con ésta postura inútil de contar los días hasta que vuelvan a abrazarme? Estoy bien. Quizá mi inconsciente está tratando de convencerme de que lo estoy, o quizá sí, quizá realmente estoy bien. ¿Por qué dar vueltas en mi mente? Me siento bien, me siento en paz. Aunque ayer haya ingerido ñoquis y nadie me haya obligado a hacerlo. Y aunque nadie tenga ganas de abrazarme. Estoy bien.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Conmigo y sin mí.

Lo de siempre, lo que se acerca y me deja. El miedo del principio, las caricias al final. Lo efímero y lo infinito que nunca voy a conocer. La resignación. Y por último, la aceptación. La soledad que sobrepasa y que aferro como amiga. Las personas que se van. Los que nunca aparecen. Las muchas calorías y el odio. El humo de mis pensamientos, y el primer cigarrillo que me convida mamá, como plantando bandera. Como aceptando mi triste rebeldía que me hizo adicta a lo que todavía no me molesta. Esa plaza que pregunta por mí casi todos los días y sonríe cuando volvemos a encontrarnos. Los hombres que no se conforman con solo abrazarme. El enojo y la risa, porque nada más estúpido que un ser que no quiere querer. Un Ray Lamontagne que me endulza.
Posdata:
Quiero viajar unos días conmigo misma. Fue la idea más absurda que tuve últimamente. Quiero tomarme un colectivo sola, quiero pedir un taxi sola, quiero dormir sola y quiero ir a la playa sola. Y sí, miedo. Tengo 18 años y me molesta que me nazcan planes tan extraños en la mente. Voy a dejar de tener ganas de viajar cuando aparezca un plan más anormal. Y fue el plan más anormal que tuve en meses.
Posdata n° 2:
Gracias por venir.

lunes, 15 de octubre de 2012

Cierro los ojos y te veo más

Llenando de música cada parte de mi hogar. La paz interior de mi cuerpo es tan intensa que hasta los demás pueden notarlo cuando sonrío.

domingo, 14 de octubre de 2012

Ver algo majestuoso

Ya tengo 18 años, ya se abrieron algunas puertas que quizá cualquier otro disfrutaría, pero detrás de esa sonrisa que evoco cada vez que alguien se anima a recordarme que soy mayor, existe un miedo. Qué sería de mí sin el miedo, ¿no? Desde la última vez que pude escribir pasaron demasiadas cosas y entre tantas horas adentro de los consultorios de mi psicóloga, estoy un poco más libre de todo lo que me acechó hace algunos meses. Siempre me pregunta por qué me gusta tanto preocuparme, me dice que tengo que estar feliz y que no me tengo que sentir culpable por estarlo, pero hace oídos sordos cuando le digo que no me siento culpable, que todavía no puedo disfrutar cada momento sin darme cuenta de todo lo que me falta, sin mirarme los brazos, sin pensar en la muerte que me miró desde un rincón durante demasiadas noches, mientras todos dormían y yo miraba el techo blanco y sin vida, y aunque las paredes emanen tanta felicidad, tampoco tenían vida, todo era inhóspito y triste, todo era gris. Y lloraba porque no sabía dónde tenía que estar, no sabía por qué tenía que estar, y no sabía qué era lo que me iba a salvar. Después quisieron dormirme un poco para pensar un poco menos. Y accedí. Y me hice adicta en muy poco tiempo. Y al tiempo me sacaron todo, como siempre. Y no supe que hacer, toqué fondo y lo que era gris se convirtió en lo más oscuro que me pasó en mis pocos años de vida, hasta que pude salir, no del vacío existencial sino de mi mente, que se había convertido del todo en mi peor enemiga. Entendí que todavía me falta mucho en éste mundo, entonces me quedé. A la deriva y sin planes, sin ganas de testificar que hay sangre en mi cuerpo, con mucho tiempo libre y mucha música linda, y mi sonrisa salió a la luz después de tanto tiempo, y ahora hay abrazos sin lágrimas y te amos sin miedo a que sea el último.
Es como una caricia utilizar verbos en pasado cuando le cuento a los que quieren entender lo que pasó en mi cabeza. Es casi gloria sentir, al fin, esa paz que siempre busqué en lo exterior, y al final estaba en mí.

miércoles, 1 de agosto de 2012

volviendo a mí

Encontrarme dos días intentando creer en algo tan débil y cuando me veo en el derrumbe intento no caer. Intento no escuchar porque intento no caer. Pero mientras intento voy cayendo, con los ojos cerrados pero voy cayendo, sin darme cuenta y tan inconscientemente, pero voy cayendo. Y después ya no creo, y después me siento culpable, y después me siento insuficiente, entonces me quedo en un molde de cemento y me convierto en una piedra, en una piedra que no cree y que no siente, en una piedra que no busca ni encuentra, que ni recibe ni entrega, pero en lo más profundo de esa piedra sigo ahí, tan débil como siempre, y la erosión cada día es más tóxica, y esa coraza se corroe día a día y cada vez más, y la posibilidad de que algún día se vaya de mí cuerpo me da tanto miedo que me duelen los ojos de no llorar.

lunes, 23 de julio de 2012

estoy bien

Enlazo canciones una y otra vez, los acordes son casi todos los mismos, bailan, juegan, van de uno a otro, como improvisados, pero en realidad son diferentes y suenan diferente, solo que cuando se unen quedan bien. De fondo un hombre cantando. Un hombre que es la viva imagen de lo que quiero como padre de mis hijos, y cuando expreso ese deseo siento que tengo 10 años y estoy enamorada de un actor de canal de una serie estúpida y surrealista, y odio ese tipo de series, entonces extermino ese deseo y no quiero casarme nunca. Pero tengo 17, y ¿cuánta diferencia hay entre 10 y 17?
Siete años, sí.
y qué son siete años.
y por qué te quiero ver.
y por qué me molesta que estés lejos.

jueves, 19 de julio de 2012

Luz

Cuando se juntan la pérdida y las ganas de vivir, una psicóloga que te dice que se murió y que no hay vuelta atrás, y la crudeza que hace bien, porque tener los pies sobre la tierra hace bien. Las canciones no tienen esos tonos menores de siempre, los días son más soleados que ayer, ya no hay pastillas y ya no hay cicatrices que duelan, y la felicidad ya no depende de un ente ajeno a mi nombre, hoy depende de mí, y alguien que conozca una mínima parte de lo que sé ser puede afirmar cuánto odio que mi humor dependa de una persona, o de varias, o de situaciones. Quizá un poco más independiente, quizá un poquito más fuerte, acá, valorando las pequeñas cosas que no supe ver ayer, haciendo lo que me gusta porque sí y dando pocas explicaciones a los que no quieren aceptarlas.

miércoles, 27 de junio de 2012

Buen día

Por mi parte, cuando me despierto prefiero poner un CD de música en vez de poner C5N. Meto un té en el microondas, lo dejo girando tres minutos. Me llama. Lo saco. Edulcorante. Me prendo un pucho. Canto un tema con voz de dormida. Mi preferido a la mañana es Fito Paez. A la tarde y a la noche también. Si tuviera un CD del flaco lo preferiría a él. ¿Alguien me regala un CD del flaco?
Y todo se resume en drogas. 

jueves, 21 de junio de 2012

temo r

desperté tres veces en una misma noche.
me tapé y me destapé, como una serie de eventos insoportables y sin ningún sentido.
cada vez que despertaba pensaba en todo lo que pasaría este día.
temor.
temo por mí, porque sí estoy acostumbrada a que me rechacen,
pero no con palabras reales.
esta vez no son letras reflejadas en una pantalla estúpida,
esta vez van a ser sonidos emitidos con una voz que me encantó desde el primer momento
ya terminamos con los silencios preliminares,
y tengo miedo de enfrentarme a él
y a la realidad
y a mí


sábado, 16 de junio de 2012

Cómo dejar de ser Carolina y empezar a ser Carolina otra vez.

Voy a estar bien. QUIERO ESTAR BIEN. Y lo voy a lograr. Dejo atrás todo mi desgarro y mi dolor, no avergonzarme de mis brazos destrozados por mí misma, voy quitar todo rastro de elementos con los que me gusta pintar mi cuerpo de sangre, voy dejar de escuchar música que me hace mal. Y el colegio yo qué sé, y el colegio qué me importa. Éste lunes no me voy a internar en ningún lado. Voy a rehacer la vida que descuidé por tanto tiempo, y lo voy a hacer sin perder la libertad que tanto amo. Voy a curarme, y lo voy a hacer por mí. No voy a cambiar, voy a intentar repararme, y quizá no es cuestión de tomar cada pedazo de mí y arreglarme, quizá es cuestión de tomar cosas nuevas y crear algo que nunca jamás existió en éste cuerpo. Voy a empezar terapia y no voy a lastimar a nadie, no más. Voy a abrazar a todos los que intentaron, no voy a tomar ninguna de las pastillas que me recetaron y VOY A ESTAR BIEN.

viernes, 15 de junio de 2012

Pérez te esperará por siempre.

¿En qué momento se descarriló todo? Sé perfectamente cuando toqué fondo, pero supe sobrellevarlo como una experta. Pensar que voy a estar durante quién sabe cuánto tiempo alejada de mamá me aterra, alejada de mis tierras y contenida por personas que seguramente jamás recordarán mi nombre. Miedo, sí, atemorizada desde el primer momento en que me dijeron qué es lo que sería de mi vida las próximas semanas. Quiero ser normal mamá, por qué me tiene que pasar ésto a mí, mamá, qué hice mal, por qué, por qué, por qué. Gracias que me dieron dos días para asimilar que todo se fue al carajo. Gracias que me dieron dos días para mantener al tanto a mis amigos que voy a desaparecer del mundo por un tiempo. Las pastillas hacen que no recuerde con exactitud qué hice ayer, hacen que elimine palabras de mi mente, formas de expresarme.
Salveme, doc.

sábado, 26 de mayo de 2012

May, 26th

Feliz cumpleaños papito.

Temía con razones que actuaban como cuchillos sobre mi cuerpo, son las 7 pm y estoy desgarrada, mamá está lejos y papá mucho más. Hoy es su día y no puedo abrazarlo. ¿Por qué nadie me avisó que dolería tanto? Sigo buscando razones para quedarme
Y cada vez son menos.

Te amo para siempre.

jueves, 24 de mayo de 2012

Falta poco

Opinar es inexacto y juzgar es demasiado fácil. Un mundo puede depender de una palabra y esa soga a veces puede convertirse en el hilo más anciano y desgastado, un hilo débil y siempre a punto de romperse, y si se rompe, todo se corrompe y el mundo cae, y cae, y cae hacia lo infinito, hacia la mismísima nada o hacia el mismísimo todo. Y la vida es análoga en su totalidad, no está bien que el mundo dependa, el mundo simplemente tiene que girar, aunque girar se haya convertido en un proceso por demás complejo.
Ayer madre me dijo que la abuela sostenía que si planeábamos los días, todo sería más llevadero; pero yo no quiero vivir así, porque la maquinación es casi tóxica y si proyectamos el mañana, seguramente nos olvidaremos del hoy, y nunca disfrutaríamos cada segundo. Realicé que mi vida sería hermosa si no tuviera la mitad del pasado que llevo sobre mis hombros, mucha liberalidad y muchas excursiones extraordinarias, cenas, películas cuando quieras, salidas nocturnas, insuficiente presión contra los estudios... pero no hablemos de superación, porque hay algunas cosas que no se superan ni, aunque se intente, se llenan con billetes de cincuenta, bolsas de ropa o zapatos nuevos.
El sábado es el primer no cumpleaños de papá. No tengo ni idea de qué voy a hacer, no puedo representarme en mi mente, no puedo imaginarme. Mis ojos se empañan y mi vida se oscurece, puedo estar mejor pero me amoldo a la realidad que puedo tener, al día a día sin presiones. Me duele la cabeza, me duele todo el tiempo, y es de tanto pensar. Miles y millones de ideas acerca de 'cómo estar mejor' se me ocurren todo el tiempo. Quiero empezar a estudiar y no sé realmente qué es lo que me detiene. Decenas de veces pido que me pidan un puto turno en un psicólogo, porque quizá mi futuro me envíe a estudiar psicología, sí, pero odio a los psicólogos, a cada uno de ellos. Una idea bastante hipócrita y contradictoria, pero quiero ir. Necesito quemarle el cerebro a una persona con mis delirios, y no sentirme culpable en el camino. Sentirme bien parece superficialmente sencillo, lo difícil es atarme el pelo y emprender ese trayecto hacia la paz interior y armonía con todo lo que me rodea.
Realmente no sé dónde voy a estar viviendo la semana que viene, y eso implica una estabilidad insalubre que no estoy apta para tolerar. Lo demás es lo de siempre, lo común, las ganas de gritar y girar en contra de todo de una vez por todas. Imaginé que podría estar bien de la mano de alguien, hasta que me vi en el borde de un precipicio equívoco, falso. Si voy a estar bien, va a ser de la mano de mí misma, de la mano de la persona que nunca supe ser, pero aún lucho por encontrar esa esencia que alguna vez creé e interpuse como meta, y se que está muy dentro de mí, lejana y en estado casi vegetal, pero está, y me está esperando con ansias.

lunes, 21 de mayo de 2012

Lo raro de mis días

El frío golpea seco en mis huesos, la gente se confunde y mi mente está clara, tan clara como el cielo en verano aunque en éste momento mis pies estén gélidos y no haya visto el sol en días. Un poquito de vos y un poquito de mí. Y sobrevivo un invierno más.

martes, 15 de mayo de 2012

Nearly empty

Que la felicidad se halle en encontrar un cigarrillo entre tus prendas, y el desahogo en una gillette. Encontrarme adentro de mí, en una esquina de mi gran ser, encontrarme asustada y en lo recóndito, un ser oscuro e impertinente. Lucir atemorizada pero en sí no tener una gota de miedo. Pensar en papi y hablarle con ganas, y cantarle un poco de todo pero siempre para él. Encontrar la paz en la mismísima soledad, y no tener paz nunca. Anhelar lo lejano y detestar lo cercano. Querer vivir y querer sentir más allá de todo lo que detesto sentir. Mirarte sonreír y sonreír un poco más. Buscarte entre la gente y encontrarte. Sentirme rara. Escapar. Sentirme bien pero no lo suficientemente bien para vos. Y que siempre sea así: No lo suficiente 'rellenar este espacio con todas mis virtudes'. No ser suficiente, pero ser al fin, y acostumbrarme a eso. Querer caminar y enfermarme en el camino. Esconderte tanto de mí por temor a que te alejes. Que te alejes porque no te cuento nada. Tener tantos libros para leer y no leer nunca. Tener tantas ganas de escribir y no escribir nunca. Mimos a mi perro. Te amo mamá. Cuánto me amás? Para siempre mamá, y eso te lo juro. Pelear contra la nada porque siempre fui así, crear enfermedades en mi cuerpo y faltar al colegio. No drogas no alcohol. Caminá y no pares, caminá caminá caminá. Hablar sola y reírme porque hablo sola. Encantarme cuando me contás lo que te encanta. Pintarme una uña y dejar nueve 'para después'. Comer poco pero no lo suficientemente poco. Y así y todo, desde noviembre no tenía tantas ganas de vivir.

viernes, 11 de mayo de 2012

encontrarte yo, encontrarte en vos.

Tardes con vos, quiero amaneceres y anocheceres con vos. Quiero vos a la mañana cuando me despierte, quiero vos cuando me vaya a dormir. Quiero que nuestro calor se haga adición y nos complementemos en invierno. Quiero las cosas que jamás me animé a conocer, y las quiero con vos. Quiero conocerte, quiero aprenderme todo lo que te gusta y recordarlo perpetuamente. Quiero irme lejos cuando no soporte más nada, y quiero irme lejos con vos. Tu música y tus ojos, tus gestos y tus manos. Quiero que tu aroma, tan tuyo y tan eludible, se quede en mi ropa para siempre, conmigo. Quiero discos y quiero bares, quiero eso que siento cuando te veo desde lejos, quiero eso que siento cuando me miras. Llevate mi miedo a sentir, llevatelo lejos y olvidatelo en alguna ruta lejana, alguna ruta por la que nunca jamás voy a pasar, para no encontrarme de nuevo con ese terror que siento cada vez que siento algo en el estómago. Y así voy. Parte del aire. Parte de vos.

domingo, 6 de mayo de 2012

The beginning

Hoy va a ser un domingo de esos que van a ser olvidados con una facilidad extraordinaria, para convertirse en uno más de todos los domingos que desconozco pero que viví. Un domingo con música en tonos menores, un domingo sin abrazos, sin besos, sin caricias. Tal vez existan sonrisas pero no saldrán de mí. 
Hace algunos meses tenía miedo de mí misma, porque me desconocía en mi propio cuerpo, no entendía la metamorfosis que estaba atravesando, no percibía que no volvería a ser la misma Carolina de siempre. Hoy vivo con esto, vivo con ésta bipolaridad, con esta dependencia a todo lo que se va o se queda, pero me hace mal. Y quiero cambiar, quiero modificarme, quiero irme de todo lo que soy y renacer en algo mejor, porque esta transmutación me da miedo, me tengo miedo, porque no se a dónde voy a llegar y esa infinidad inverosímil y aterradora. Quiero un poco más de música, un poco más de libros. Quiero nuevos conocimientos (quiero aprender a tejer), tengo una lista enorme de lugares a los que quiero ir. Cicatrizar y tirar todo eso a la mierda, eliminarlo de mi habitación y de mi vida. Quiero aprender a cocinar un paty o una milanesa de pollo. Quiero mirar miles de películas que ya no sé como se llaman pero siguen existiendo.
Una vez una psicóloga, a la que le mentí muchísimo, me dijo que si podes enumerar elementos que buscas, espacios que deseas conocer, conciertos a los que querés asistir, y ese tipo de cosas sanas, es porque tu mente está funcionando (de alguna manera) bien, que es sano tener deseos y que si lo intentara... lograría todo lo que me proponía. 
La única persona que puede salvarme, tiene mi nombre y mi apellido. Y hoy me propongo salvarme, empezar desde abajo del suelo, porque esa es la única manera de llegar al cielo. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Ya me estoy volviendo canción.

Todavía recuerdo aquella tarde lejana en la que me hiciste escuchar "Barro tal vez" y me hice adicta de cada acorde, y hoy me toca escucharla, un puñal en contra de toda mi estabilidad vital.
Necesito tu voz. Necesito tu voz diciéndome que me amas, necesito que me digas que voy a estar bien, necesito una señal, necesito milagros, necesito cambios y necesito que desde lo infinito me sigas enseñando qué es lo que está bien y por qué no tengo que hacer lo que estoy haciendo, estoy dispuesta a lo que sea, lo único que te pido es que me abras una puerta. Te amo con la fuerza de mil soles.

martes, 1 de mayo de 2012

Cómo dejar de existir y sobrevivir en el intento.

Buscar algo que es tan inalcanzable y tan fugaz como una estrella debe tener su parte sádica y sabríamos que dejaría cicatrices. Lo efímero rige en mi vida desde hace años, siempre me voy a quejar, creo que el día que aprenda a familiarizarme con eso o a sacarle un provecho... hasta ese día me va a dar vueltas como un pez demente que habituó mi cabeza como su pecera, como su hogar para siempre. A todos les importa un poco poco, mucha risa y mucha indignación, mucha dejadez. La decisión de dejar de dejar de levantarse es heavy como la mismísima acción de levantarme, es insoportable. Ya me acostumbré a la falsa sonrisa, al beso sin amor, me acostumbré a contestar mal, a hacer cosas de mala gana, a actuar como si dentro de mí no existiera alma alguna, a no mirar más películas, me acostumbré a irme de casa tres noches por fin de semana, me acostumbré a la resaca, me acostumbré a existir y a no vivir, porque el dolor es insoportable, por que los rastros de felicidad o de salvación son tan momentáneos como la posibilidad de estar bien, que a veces resucita en mi cabeza para obligarme a mí misma a salir, pero todos, todos, todos sabemos que falta demasiado para acostumbrarme a la idea de que tengo que mantenerme viva porque hay algo que sigue, y es la mismísima vida, son los mismísimos instantes que siguen recorriendo el reloj de una forma tan suicida que se convierte en locura, en enfermedad.

miércoles, 25 de abril de 2012

miércoles, 18 de abril de 2012

Nunca va a haber otro hombre que me ame así.

Apreto Play y empiezo a soñar. Quizá no es tu voz, pero la historia relatada en esa canción es exacto el mundo que me creaste para sobrevivir. Quizá a veces no siento, pero después te siento, y vuelvo a sentir. Intento ser, intento despertarme a la mañana, odiando a la muerte y temiéndole siempre. Mirando a ningún lado antes de cruzar y tirándome al vacío sin siquiera fijarme si todavía hay agua en esa sanja que alguna vez fue océano, mi vida, mis días. Apretando los ojos para buscar pedazos de vos, queriendo no aceptar que no voy a subirme a ningún auto que me lleve hasta vos, sabiendo que jamás voy a conocer a alguien que me abrace como vos lo hacías. Escapando de las canciones que alguna vez me enseñaste a cantar, enamorada de tu recuerdo, equivocándome como nunca y amándote como siempre. Atormentada por los recuerdos, alimentándome del último te amo, odiándome por haberte pedido que dejes de sufrir. Escapando de conversaciones, aguantándome respondiendo que estoy bien, y siendo lo que vos me enseñaste a ser. Perdón por todo. Cuidame, yo voy a cuidarme de mi misma.

FALTA MUCHO.



Los libros, las canciones y los pianos, el cine, las traiciones, los enigmas, MI PADRE, la cerveza, las pastillas, los misterios, el whisky malo, los óleos, el amor, los escenarios, el hambre, el frío, el crimen, el dinero.



domingo, 15 de abril de 2012

No quiero que te mate el pánico.

Anormal. Los ataques vienen y van, soy tan débil. Cuando caigo, mamá pone una voz con una tonada que quizá al principio me salvaba. Hoy nada me anestesia, nada me enciende, hace meses estoy apagada. Cuando uno es simpático eso no se pierde, sigo haciendo chistes y comportándome como una idiota cuando alguien me hace compañía para bien, todavía agarro la cámara y congelo algún que otro momento, todavía le pido a mi hermano que toque la guitarra porque quiero el arte que papá siempre amó, mi voz. El piano intacto, el colegio siempre en el mismo lugar. Al principio era un dolor constante, hoy siento que no lo soporto, que mi mente ya no es la misma, y ese cambio es para peor, es un cambio que enferma, es letargo cada vez que sale el sol,  agonía cada vez que se va. Lo único que hago despertar los nervios de los que sí me aman, y últimamente es lo único que me sale bien: lastimar a los demás. Que el amor es insuficiente, abrazos ya no existen, que no quiero estudiar, que no soy nadie, que alejo a todos. Y así siempre fui, si es que alguna vez fui. El miedo a que les caiga la ficha de todos los planes que se ocultan en lo más recóndito de mi mente es insoportable. ¿Dónde perdí mi luz? ¿En qué momento dejé de ser Carolina?

3 de Noviembre del 2011. 
Salvame.
Te amo eternamente.



viernes, 23 de marzo de 2012

I can't try to save myself an y more

Quizá no lo entiendan. Algunos esperan milagros, otros esperan a alguien, algunos esperan dinero, otros simplemente no esperan. Y sí, pasé por todas y cada una de esas etapas. Esperé un milagro y hace cuatro meses me encontré rezando en quién sabe donde. Esperé dinero y esperé material, pero al fin y al cabo nada de lo que me hizo esa espera fue beneficiario para mí como persona. Esperé personas y lo hice hasta enloquecer, hasta quedarme sin lágrimas, lo hice y no me arrepiento. Soy más fuerte y paciente que hace algunos años atrás. Pero hoy me encuentro en una de las esperas más estúpidas de mi vida: espero que, básicamente, me traten bien. Espero un abrazo cuando esté sentada leyendo lo que sea, no cuando estoy a punto de caerme en ese pozo, ni cuando me agarra un ataque de pánico, ni cuándo no quiero que me abracen porque no quiero que me salven ni me rescaten de el vacío al que estoy constantemente a punto de caer. Necesito un mimo. Necesito sonrisas, necesito todo lo que me daba papá. No necesito victimas, necesito que me expliquen las cosas tres veces, y necesito que ENTIENDAN que NO TENGO GANAS DE HACER NADA. No quiero ver a ningún flaco, no tengo ganas de empezar el gimnasio ni tengo ganas de organizar una fiesta de egresados, no tengo ganas de ir al colegio y me pone mal que me digan que no estoy yendo, porque ya lo sé, porque lamentablemente mis neuronas todavía realizan conexiones y me doy cuenta cuando falto y cuando no. No tengo ganas de calmar las lágrimas de alguien que llora por algo que no es honesto. No tengo ganas de caerle bien a nadie y tampoco tengo ganas de sonreír. BASTA de buscarme defectos, de decirme que saque la cara de orto, basta de marcarme los errores, basta de decirme que soy una dramática porque las cosas me molestan mucho, o por decirme que soy una enferma por las cosas que hago. BASTA de intentar decirme que lo que hago después de lo que pasó con mi viejo es demasiado, basta de decirme que SIGA. BASTA DE ECHARME LA CULPA DE LAS COSAS. Basta de imponerme ante mi futuro, basta de querer que estudie o que sea algo que NO SOY. No puedo salvarme yo misma, se supone que las personas que me rodean me ayudarían, pero los más importantes son lo que MÁS ME LASTIMAN.

viernes, 16 de marzo de 2012

Then, I flew home.

Desperté y me di cuenta de que ya era tarde. Quizá que haya sido tarde fue un mensaje, las conclusiones son para los idiotas, y repito esa frase más de las veces que debería repetirla. Salí en busca de eso que quería hace meses, con la sensación de que no iba a estar, con el presentimiento de que todo iba a salir mal. De todas formas, me vestí y me fui. Caminaba con los auriculares puestos, un hombre me frenó y me dijo que era de un centro de rehabilitación para adictos al paco, y al mismo tiempo un hogar de personas infectadas con HIV, seguido a todo, me dijo que tenía lindos ojos, no sé si para ganarme o para qué, simplemente agradecí, y no corrí como los demás, estiré mi mano, como de costumbre, porque cuando te das cuenta de que todo es cierto no podes correr, no te podes alejar, porque no sabes si mañana te puede pasar a vos, o peor, a alguien a quién amás. Me dio un papel, y me dijo "que Dios te bendiga", y lo miré fijo a los ojos, sin miedo, sin ese temor que te dan las personas que son paqueras o tienen SIDA, lo miré a los ojos, me dijo que mire dentro del papel y que eso me iba a ayudar para no terminar como él... Sonreí y me fui. Adentro del papel, una estampita enorme de no sé quién, porque mi no creencia me llevó a la mismísima ignorancia. Lo miré como por diez segundos, parada en medio de la calle. Tuve relativamente suerte, obtuve todo lo que quería, sin rodeos. Cuando subí al colectivo, me senté en cualquier asiento, pero la magia ocurrió después.
Es normal que al subir al colectivo siempre me quede mirando a alguien, no importa quién, no importa el sexo ni la edad, y me quede observando sus formas de hablar, de mirar, de mover las manos, una costumbre bastante psicótica. Hoy la víctima fue un chico de apróximadamente 25 años, con barba y pelo corto, ni alto ni petizo, ni gordo ni flaco, de esas personas que te cruzás en plena Santa Fé y es un espectro que no observas, de esas personas que pasan desapercibidas, que no llaman la atención. Una cicatriz recorría toda su nuca, no en forma de accidente, en forma de cirugía. Y eso fue lo que hice todo mi viaje, observarlo. Observarlo, y nada más. De fondo, el sonido que emitían mis auriculares, que no llegaban a ser música, porque no les presté atención. Subió donde papá se bajaba cuando volvíamos de donde yo volvía, siempre cierro los ojos cuando paso por ahí, siempre, hoy no.
En lugar de ojos, tenía dos milagros color avellana, y cuando pestañeaba había un sismo en esa mirada. Lo vi bostezar, lo vi haciendo algún ritmo con los pies, lo vi mirarme, lo vi mirarme con una constancia que me ponía nerviosa, de reojo, diréctamente, y ni bien subió. Cuando me paré a bajarme, también se paró. Y terminó todo. Porque todo siempre tiene un final, y este era claro, y ni bien subió supe que cuando llegue a mi parada se terminaba todo, pero eso no importó en ningún momento, bajé y lo vi bajar, caminé hacia la misma dirección que el caminaba, aunque ese no era mi camino, pero no había recorrido ni un metro cuando lo perdí, luego de cinco segundos de haber bajado, lo perdí, no estaba más, había desaparecido. Me quedé parada en un punto fijo y pensando en todo y nada. Era un ángel.

lunes, 12 de marzo de 2012

Mi vida hoy.

Eso que se da y no, esas noches sin sentido, darlo todo sin un precio, y equivocarme, equivocarme como siempre. Mantenerme 36 horas pensando en un ser que solo dio a conocer su nombre. ¿Que hago pensando en el? Por favor, me siento básica. Las cosas que quieren pero a la vez no, el colegio que se vuelve insoportable. La gente acumulada, el rechazo de todos ante todo, y de mi hacia lo de siempre. Las horas en el baño, las lagrimas cuando caigo en la realidad, y ser todo lo que nunca quise ser. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Tanta decepción debe tener un por qué.

Que se enamore de lo que soy en ese instante fugaz donde fui yo misma. Que tenga ganas de caminar descalzo y no cuestione mis locuras. Que sus besos más que tacto sean música. Que mis manos se envicien y se hagan adictas a su cuerpo. Que al verme llorar me sonría, y con esa curva frene el ocaso de mis desolaciones, haciéndome sentir que todo va a tomar su rumbo. Que quiera viajar por el cielo sin despegar los pies de la tierra. Que sea sincero hasta en el error más execrable de esos que en algún momento va a cometer. Que me deje equivocarme, que me deje crecer. Que me agarre de la mano y que forme parte de mí. Que contemple mis sueños y me deje hacer realidad los suyos. Que sea arte por las noches y que no termine cuando despierta el sol. Que sea él. Y solo él.

jueves, 23 de febrero de 2012

I died a hundred times.

Por que cada centímetro de cicatrización le hace sentir que su vida va a cicatrizar. Y porque se hace adicto y se acostumbra. Porque piensa más en eso que en cualquier otra cosa y replantea situaciones una otra vez. Más platos vacíos y su maldito estómago lleno. Aprendió a odiar esa sensación. Habla de su enfermedad como si fuese el mismísimo cáncer y no se da cuenta de que la cura está en sus manos. Pide ayuda a gritos [en silencio] y con las manos extendidas. Su pasado está en literal marcado en su piel, y odia esa literalidad. Porque está ahí, y porque planea quedarse. El futuro se ve negro, pero un negro menos lóbrego que el de ayer. Busca palabras para definir y nada define. Toma decisiones y las corrompe porque no puede, porque es débil, débil como el ala de una mariposa. Inútil, insulso, vacío. Un sueño lejano, una escena consumada perfectamente imposible.

lunes, 6 de febrero de 2012

Anoche papá vino a visitarme. ¿Alguna vez sintieron que lo que corre por nuestras venas se convertía fugazmente en paz? Porque escuchar su voz me dio eso, nada más y nada menos que paz. Estuve todo el día triste, sin ganas de hablar, pero por dentro más de un millón de pensamientos rebotaban en mi cabeza, y a la vez paz, mucha. Es la primera vez, desde el día en que se fue, que viene a verme. Y siempre me lo aclararon, "Hasta que no te pasa, no lo entendes" Y sí, lo entendí un 3 de noviembre del 2011, y eso es lo que me da ganas de decirle basta a mi cuerpo, y después aparece el, el hombre que más me amó, aparece para decirme que está bien y que TENGO que estar bien. Hoy me desperté con ganas de levantarme, y otra vez, gracias a él.
Mañana me largo, me voy un poco lejos pero a la vez un poco cerca. Me voy con mi mejor amiga, y me voy los suficientes días como para volver bien, con todo lo que esa palabra conlleva. Realmente quiero volver diferente, no quiero a la Carolina que se va. Quiero otra, tengo varios días para moldearla, y a mi vuelta, terapia.
¡Au revoir!

sábado, 4 de febrero de 2012

Donde lo oscuro y el placer se mezclan.

Quinientas mal y una bien. Cantar victoria me da asco, después todos los muros se caen en seco contra mi cabeza y no me lo espero, entonces duele más, duele el doble y a veces es insoportable. Acá abajo quedó una mina con vetas suicidas y obsesionada. Para mi cumpleaños me regalé una balanza y todavía no me di cuenta de que se fue todo al carajo. La anemia volvió. Se había ido como por un año y volvió, y esta vez para quedarse. Es mi sangre y la formé así, toda enferma y con falta de todo lo bueno que generalmente los humanos tenemos. Otra vez me encuentro leyendo Abzurdah. Cada vez que ese libro abandona mi estante, puedo ver a mamá ocultándose detrás mío y observando cada uno de mis movimientos. "¿Otra vez ese libro?". Es asqueroso ser la hija rebelde, es aberrante que me pregunten qué comí, qué dejé de comer. Odio la sala de espera de mi psicóloga, odio el nombre de mi psicóloga, y odio que le haya dicho a mamá "Hace poco le di el alta a una chica que hacía lo mismo, que se comportaba de la misma manera". ¡Buenísimo! Acabas de comprar a mi vieja, acabas de hacerle creer que me vas a "salvar". No es la cura contra el cáncer, cada mente se enferma de diferentes maneras, se comporta de diferentes formas, no es algo que afecta a determinada zona del cerebro, es algo que simplemente ocurre y ya, y tenes que hacerle sentir a la persona que vas a hacer que se quiera, y prometerlo, y cumplirlo.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Nicolás


Porque te amo. Y porque hacen faltan muchas guerras para que mi corazón deje de hacerlo. Porque desde el primer día que mis ojos se encontraron con este mundo sé que me amas, y aunque sé que muchas veces no lo merezco, también sé que no vas a dejar de hacerlo. Porque sos lo más incondicional, lo más lindo. Porque si maldije que seas mi hermano lo hice con una ceguera temporal. Porque no hay nada, nada, nada que se compare con lo lindo que es verte feliz. Quisiera que no tengas motivos para llorar, quisiera dejar de lastimarte, dejar de equivocarme. Gracias. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se hace para agradecerle a alguien que te dio todo la primera vez que te miró y te acarició sin siquiera saber qué era un mimo? ¿Cómo le agradeces a la persona que te enseñó a caminar cuando todavía él no sabía correr? ¿Cómo haces? ¿Cómo le agradeces a ese nene de cinco años que le tapaba los oídos a su hermanita para no escuchar a mamá y papá pelear? Me lo diste todo y jamás esperaste algo a cambio. Y esa espera se hizo eterna. Tengo una deuda con vos. Y cada día que pasa se agranda. Se hace infinita. Me llenaste de amor el corazón y me enseñaste a levantarme cada mañana, porque el sol nunca deja de brillar y porque sí.

Mañana cumplís 20 años. Y ya no sos más ese nene que miraba Nickelodeon, ni tenés 10 años y le tenés miedo a los zombies, ni tenés 15 ni escuchas System of a Down, ni te subís a un bondi larga distancia para irte a Rosario porque estás enamorado. Y cuando no nos dimos cuenta la vida se trataba de crecer y de dejar las cosas atrás porque teníamos que buscar nuevas razones para vivir. Y el tiempo pasa, los años pasan, y cada día que me despierto te veo, y me doy cuenta de todo. No fue casualidad que seas mi hermano, no fueron casualidad los años que nos llevamos ni es casualidad llevarnos tan bien. Siempre vas a ser esa razón para sonreír. Y nunca vas a dejar de ser esa estrella que me ilumina aún estando a miles de kilometros. Te amo hoy, y para siempre.

sábado, 28 de enero de 2012

In another life I would make you stay.

Fuiste la gota que rebalsó el vaso. La primer lágrima del montón. La mariposa que voló en mi cuerpo durante meses. Lo último antes de dormirme y lo primero cuando me despertaba. El primer mensaje que mandaba cuando estaba bajo el efecto de lo que sea. Los ojos que me miraban aún estando cerrados. El único que logró hacer que cinco horas se sientan como una sola. Los amaneceres más lindos. Lo que nunca nadie entendió y jamás intenté explicar. Las peores vueltas que di en mi vida. El encuentro jamás realizado, los impulsos con más adrenalina habidos y por haber. Los "En 5 estoy" y un minuto después verte afuera de mi casa. Lo que nunca tuve y nunca voy a tener. El que no me entendía pero tampoco me juzgaba. El primer y único hombre que miró adelante y decidió dejarme atrás. La nueva vida que nunca quise tener. El principio del desastre.

domingo, 22 de enero de 2012

Caer está permitido, LEVANTARSE ES OBLIGATORIO.

Todo tan simple. Todo tan relativo. Nacemos, vivimos y morimos. Y los miedos, y la desconfianza; solo una traba, un obstáculo que nos liga a algo inexistente y no nos deja salir ahí, a ese mundo lleno de tanto. Hay miles de personas que nos van a lastimar. Nos despertamos cada mañana y ponemos la vida en juego, porque podríamos morir, podrían rompernos el corazón o devaluar nuestra amistad... Y todo tan inconscientemente, ¡tan sin pensar! Y es casi perfecto, porque lo es, porque nada más impetuoso que aquella sensación que otorga el arriesgarlo todo... Y después nos ponemos a pensar, y hay cosas simples que nos retraen porque la pensamos, y perdemos más de lo que ganamos, y eso nos hace pisar el suelo, no nos deja volar más allá, salir de la caja, eso es lo que nos hace sentir vacíos, desiertos de momentos, de amor.
Gané tanto haciendo lo que me daba la gana en el momento que quería, que desearía hacer la impulsividad un estilo de vida, y ahí es cuando la pienso, porque lastimé mucho también. Lastimé a mis viejos, a mis amigas, a mi hermano... Y ahí sí la tenes que pensar. La libertad de uno termina donde empieza la del otro, ¿no? Y más allá de que no le quité la libertad a nadie, por tener ese exceso de libertad que me dio cualquier impulso no-pensado, muchas personas se asustaron, se preocuparon, porque me equivoqué sabiendo que iba al todo/nada, porque me tiré en un mar incontrolable y me obligué a nadar sin pensar en cualquier otra cosa, sin miedo y sin cuidarme, sin razonar primero.
Siempre nos van a querer herir, ¿qué queremos evitar? Sufrir vamos a sufrir, llorar vamos a llorar, si no nos mata nos fortalece y demás clichés que se les ocurran. Hagamos al error un aliado, vivamos sin miedo a fallar, tropecemos mil quinientas veces, pero levantémonos siempre. Erigir una vida llena de errores es elegir una vida llena de aprendizaje, llena de enseñanza y sabiduría.
Equivocarme es mi forma preferida de aprender. 

lunes, 9 de enero de 2012

Hoy te toca cuidarnos a nosotros, de nosotros mismos.

Pidiendo esa tregua banal y ocasional. Ese patético parenelmundomequierobajar que nos agarra a veces, no es constante en mi vida, la remo bastante bien. La gente siente la presión del síndrome "después de la tormenta"; yo estoy luchando contra ella, todavía esa lluvia de meteoritos en mi cabeza cuando me despierto, y un etcétera agonizante. No creo justo que todos quieran sentirse víctimas en mi mundo, no me importa si son culpables o qué carajo son, no intenten distenderse o querer quemarme el bocho para que yo los entienda, entiéndanse ustedes y dejen a mi fucking cerebro en paz, se insola a la sombra y ya bastante con los problemas que me invento como la pendeja de diecisiete años que sé ser. Me hacen llorar pero no me dejan hacerlo, ¿qué pasa?, ¿les encanta el proceso pero odian la culpa que sienten cuando logran lo planeado? Soy una pluma, soy un cachorro recién nacido y necesito de todo, por eso voy por la vida pidiendo abrazos como una pelotuda. Espero que me dure poquito, me gustaba más aquello de independiente y de no necesitar, de poder conmigo misma y con lo que estar en este mundo requiere. No me cabe ser así, tan emo y maricona, no me cabe necesitar besos y abrazos, no me cabe nada de nada todo esto. Y la parte en donde saltan todas las fichas del tablero es cuando te das cuenta de que podes correr y escaparte, y mudarte y cambiarte el pelo y llenarte de piercings, y podes hacer cosas que te hacen mal y saber que te hacen mal, y te puede importar un poco menos quedar mal si estás bien en pedo y te pintó llamar a un pelotudo, pero la cosa se complica cuando te das cuenta de que te escapas de la realidad, sí, pero no de vos mismo.