lunes, 6 de febrero de 2012

Anoche papá vino a visitarme. ¿Alguna vez sintieron que lo que corre por nuestras venas se convertía fugazmente en paz? Porque escuchar su voz me dio eso, nada más y nada menos que paz. Estuve todo el día triste, sin ganas de hablar, pero por dentro más de un millón de pensamientos rebotaban en mi cabeza, y a la vez paz, mucha. Es la primera vez, desde el día en que se fue, que viene a verme. Y siempre me lo aclararon, "Hasta que no te pasa, no lo entendes" Y sí, lo entendí un 3 de noviembre del 2011, y eso es lo que me da ganas de decirle basta a mi cuerpo, y después aparece el, el hombre que más me amó, aparece para decirme que está bien y que TENGO que estar bien. Hoy me desperté con ganas de levantarme, y otra vez, gracias a él.
Mañana me largo, me voy un poco lejos pero a la vez un poco cerca. Me voy con mi mejor amiga, y me voy los suficientes días como para volver bien, con todo lo que esa palabra conlleva. Realmente quiero volver diferente, no quiero a la Carolina que se va. Quiero otra, tengo varios días para moldearla, y a mi vuelta, terapia.
¡Au revoir!

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