domingo, 25 de noviembre de 2012
Alto in the tower
Hoy tengo tantas ganas de vomitar palabras que no sé ni por dónde empezar. Así que es preferible no decir nada.
domingo, 18 de noviembre de 2012
Memorias de un sábado que no supo ser (overthinking)
Creo que estoy buscando a alguien porque no me encuentro a mí misma. Mañana es domingo y pasado mañana es lunes y después va a ser martes, y creo, fervientemente, que voy a sentir lo mismo que siento en éste momento. Que los días van a ser iguales, y aghhhhhhhhhhhh LA RUTINA. Si pudiera viviría viajando por cualquier lado o mudándome cada dos semanas para conocer gente nueva y desconocerlos y conocer a otras personas, y así y así y así. La monotonía de los días es algo que uno elije y no podemos darnos cuenta de eso, nos quejamos de que no pasa nada pero no nos movemos de la comodidad de nuestro propio encierro, ¿qué carajo va a pasar en mi habitación? Quizá un día caiga un meteorito en mi patio, pero no quiero esperar a ese día (que quizá, nunca llegue). A la vez tan frágil, tan chiquita. Lo nuevo que no llega porque no lo creo. ¿Qué carajo estoy esperando? ¿Que mi suerte se revierta cuando me despierte mañana? Las pelotas. Ya fue todo. Ya fue.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Mi causa y tu efecto
Tapando gritos con música, visualizando el futuro que viene y no temo. Un cigarrillo que se consume a sí mismo, cómo desearía consumirme a mí. Mi terror y la ausencia de siempre. Los pleitos y el silencio. La soledad.
Acá estoy, siempre estuve acá, estuve mucho tiempo deseando no estar pero me salió todo al revés y me obligué a estar. No puedo pertenecer a eso que todos aferran como ideal. Me siento débil, pero más fuerte que ayer. Mucho más fuerte. Hoy reí con desconocidos, creo que solo me río con ellos. Hasta creo que ya no tengo conocidos, pero no tengo miedo, porque ésta lejanía que opté me ayuda a acercarme a mí, a conocerme. No supe quién era y hoy me conozco. Me llamo Carolina y le pido deseos a las estrellas y a los libros cada vez que termino uno. Me gusta tocar el piano pero no me gusta que me escuchen. Fumo demasiado y esa cantidad es directamente proporcional a lo mucho que me gusta viajar. Me cuesta dormir por las noches pero me quedo dormida en los transportes públicos. Nunca me enamoré y no quiero querer porque sé que nadie podría quererme, porque soy un desastre y porque mi pasado es un desastre, y porque cuando presentas un desastre, la gente se asusta y se esconde, y de a poco se va, y cuando no me doy cuenta, me despierto sola. Perdí más de lo que gané. Me gusta ir al cine sola. Amanezco de buen humor y generalmente me duermo enojada. Y si hablamos de amor eterno, dame lluvia y dame invierno para siempre. Borges es mi mejor amigo. Soy todo lo contrario a lo que mi vieja quiere que sea. La risa es lo más lindo que puede tener una persona. Y ésta entrada me parece la más patética del blog solo por haber hablado el 90% de mí. Y hay entradas bastante patéticas.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
En vivo y en directo.
Me estoy descubriendo en mí, dentro de éste cuerpo que tanto habité. Me estoy descubriendo en libros que nunca leí y canciones que jamás escuché. Me descubro en el futuro que idealizo, hasta que descubro que el futuro es ésto que tenemos ahora. Hoy es ese día al que tanto le temimos. Hoy es ese monstruo que nos acechó por las noches. Hoy es ese momento que tanto anhelamos, ese momento que soñamos pero que nunca llegó. Los momentos no llegan, uno arma, concibe, reviste, uno crea su propio momento, como lo quiere y dependiendo de las ganas de inventar que tenga en ese momento, dependiendo de la fuerza que evoque al realizarlo. Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Que valga la pena
Capítulos que debemos terminar, finalizarlos para poder comenzar a escribir otro libro, otra historia, y vivir. Vivir cada una de esas lineas con intensidad, con inmensa intensidad y estupor, y lograr que cualquier tipo de pensamiento barrera corrompa nuestra mente, convertir nuestra paz en algo imperturbable.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Control
No es extraño que en cada canción que escriba se encuentre en cualquier parte de algún estribillo perdido, la palabra "miedo". Me han entregado esa libertad que cualquier adolescente de dieciocho años quiere tener, me han entregado ese anhelo estúpido, y no puedo ser libre porque el temor me consume, no me libero, estoy encadenada por mi mismísima mente.
No poder disfrutar de esa magia por temerle a lo efímero. "¡Andá y viví!" supo decirme mi papá, como anticipándose, sin saber, a lo que me convertiría. "Dejá de intentar controlar cada evento de tu vida", mi psicóloga. "Te va a salir la bala por cualquier lado, menos por dónde vos quieras que salga", mi mamá. "Sos una pelotuda", mi hermano.
18 grados acarician cada parte de mi cuerpo, mis auriculares no me permiten disfrutar de cada gota que choca contra el piso. La soledad está sentada en el living de mi casa, me encerré en mi habitación para poder escribir, para poder leer esos libros de los que me privé durante mucho tiempo, para poder escuchar un poco a Drexler y para pensar en todo lo que no debería ser. Mi ventana está mojada, siento que estoy en otoño y estoy feliz. Pero para estar feliz no hace falta sonreír, ¿no?.
Estoy pagando ese karma que me lastima por quererme tan poco, mi propio karma. Ni siquiera creo en ese ida y vuelta, ya no sé en qué creo, ya no sé si lo que hago es intentar creer en algo para que no muera nada en mi interior. ¿Hace falta creer en algo? ¿Hace falta vivir hoy? ¿Es necesario salir a la calle? ¿No puedo quedarme en la seguridad de mi propio encierro?
Una mina de 18 años estaría planeando una salida a un boliche con gente meneando canciones que, si las escuchamos detenidamente, no tienen sentido. Tampoco quiero ser parte. Estoy bien así.
domingo, 4 de noviembre de 2012
366 días
Me es difícil concentrarme, me gusta exterminar por un rato mis angustias de maneras insalubres. Hace algunos meses figuraba el día de ayer como algo que no iba a llegar a vivir, porque así lo había decidido. Y acá estoy.
Hace un año y un día papá se alejó físicamente para cuidarme en lo eterno y lo infinito. Estuvo presente todo mi tres de noviembre, cuidándome y descubriéndose en mi mente como si existiesen recuerdos de hace días atrás, como si pudiera llamarlo para escuchar su voz, como si todo lo que pasó no hubiese pasado. Incontables son las veces que llamé a su casa y me atendió la mujer que compró su departamento. Las ganas de parar que no llegaban, lo incontrolable, el desgarro. No era masoquismo, era intentar caer en la realidad de que el ya no estaba ahí ni en ningún lado, es lo que intenté ocultar detrás de cicatrices durante mucho tiempo. Llamaba para darme cuenta de que tenía que dejar de llamar. Lo violento se hizo carne, me recapitulo a mí misma en las situaciones a las que me expuse, y sé que poder estar acá es un favor que me hice porque quiero vivir por él y por todas las cosas que quería de mí como mujer, como persona.
Hace un año y un día papá se alejó físicamente para cuidarme en lo eterno y lo infinito. Estuvo presente todo mi tres de noviembre, cuidándome y descubriéndose en mi mente como si existiesen recuerdos de hace días atrás, como si pudiera llamarlo para escuchar su voz, como si todo lo que pasó no hubiese pasado. Incontables son las veces que llamé a su casa y me atendió la mujer que compró su departamento. Las ganas de parar que no llegaban, lo incontrolable, el desgarro. No era masoquismo, era intentar caer en la realidad de que el ya no estaba ahí ni en ningún lado, es lo que intenté ocultar detrás de cicatrices durante mucho tiempo. Llamaba para darme cuenta de que tenía que dejar de llamar. Lo violento se hizo carne, me recapitulo a mí misma en las situaciones a las que me expuse, y sé que poder estar acá es un favor que me hice porque quiero vivir por él y por todas las cosas que quería de mí como mujer, como persona.
"...y espero que en el cielo
esté la paz que siempre buscaste,
esperame con paciencia,
todavía quiero estar acá."
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