jueves, 23 de febrero de 2012
I died a hundred times.
Por que cada centímetro de cicatrización le hace sentir que su vida va a cicatrizar. Y porque se hace adicto y se acostumbra. Porque piensa más en eso que en cualquier otra cosa y replantea situaciones una otra vez. Más platos vacíos y su maldito estómago lleno. Aprendió a odiar esa sensación. Habla de su enfermedad como si fuese el mismísimo cáncer y no se da cuenta de que la cura está en sus manos. Pide ayuda a gritos [en silencio] y con las manos extendidas. Su pasado está en literal marcado en su piel, y odia esa literalidad. Porque está ahí, y porque planea quedarse. El futuro se ve negro, pero un negro menos lóbrego que el de ayer. Busca palabras para definir y nada define. Toma decisiones y las corrompe porque no puede, porque es débil, débil como el ala de una mariposa. Inútil, insulso, vacío. Un sueño lejano, una escena consumada perfectamente imposible.
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A veces esa cura no sirve para nosotros, la "enfermedad" radica en nuestra esencia, nos gusta el veneno, somos el veneno.
ResponderEliminarSai