Ya tengo 18 años, ya se abrieron algunas puertas que quizá cualquier otro disfrutaría, pero detrás de esa sonrisa que evoco cada vez que alguien se anima a recordarme que soy mayor, existe un miedo. Qué sería de mí sin el miedo, ¿no? Desde la última vez que pude escribir pasaron demasiadas cosas y entre tantas horas adentro de los consultorios de mi psicóloga, estoy un poco más libre de todo lo que me acechó hace algunos meses. Siempre me pregunta por qué me gusta tanto preocuparme, me dice que tengo que estar feliz y que no me tengo que sentir culpable por estarlo, pero hace oídos sordos cuando le digo que no me siento culpable, que todavía no puedo disfrutar cada momento sin darme cuenta de todo lo que me falta, sin mirarme los brazos, sin pensar en la muerte que me miró desde un rincón durante demasiadas noches, mientras todos dormían y yo miraba el techo blanco y sin vida, y aunque las paredes emanen tanta felicidad, tampoco tenían vida, todo era inhóspito y triste, todo era gris. Y lloraba porque no sabía dónde tenía que estar, no sabía por qué tenía que estar, y no sabía qué era lo que me iba a salvar. Después quisieron dormirme un poco para pensar un poco menos. Y accedí. Y me hice adicta en muy poco tiempo. Y al tiempo me sacaron todo, como siempre. Y no supe que hacer, toqué fondo y lo que era gris se convirtió en lo más oscuro que me pasó en mis pocos años de vida, hasta que pude salir, no del vacío existencial sino de mi mente, que se había convertido del todo en mi peor enemiga. Entendí que todavía me falta mucho en éste mundo, entonces me quedé. A la deriva y sin planes, sin ganas de testificar que hay sangre en mi cuerpo, con mucho tiempo libre y mucha música linda, y mi sonrisa salió a la luz después de tanto tiempo, y ahora hay abrazos sin lágrimas y te amos sin miedo a que sea el último.
Es como una caricia utilizar verbos en pasado cuando le cuento a los que quieren entender lo que pasó en mi cabeza. Es casi gloria sentir, al fin, esa paz que siempre busqué en lo exterior, y al final estaba en mí.
domingo, 14 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario