Lo de siempre, lo que se acerca y me deja. El miedo del principio, las caricias al final. Lo efímero y lo infinito que nunca voy a conocer. La resignación. Y por último, la aceptación. La soledad que sobrepasa y que aferro como amiga. Las personas que se van. Los que nunca aparecen. Las muchas calorías y el odio. El humo de mis pensamientos, y el primer cigarrillo que me convida mamá, como plantando bandera. Como aceptando mi triste rebeldía que me hizo adicta a lo que todavía no me molesta. Esa plaza que pregunta por mí casi todos los días y sonríe cuando volvemos a encontrarnos. Los hombres que no se conforman con solo abrazarme. El enojo y la risa, porque nada más estúpido que un ser que no quiere querer. Un Ray Lamontagne que me endulza.
Posdata:
Quiero viajar unos días conmigo misma. Fue la idea más absurda que tuve últimamente. Quiero tomarme un colectivo sola, quiero pedir un taxi sola, quiero dormir sola y quiero ir a la playa sola. Y sí, miedo. Tengo 18 años y me molesta que me nazcan planes tan extraños en la mente. Voy a dejar de tener ganas de viajar cuando aparezca un plan más anormal. Y fue el plan más anormal que tuve en meses.
Posdata n° 2:
Gracias por venir.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario