lunes, 9 de enero de 2012
Hoy te toca cuidarnos a nosotros, de nosotros mismos.
Pidiendo esa tregua banal y ocasional. Ese patético parenelmundomequierobajar que nos agarra a veces, no es constante en mi vida, la remo bastante bien. La gente siente la presión del síndrome "después de la tormenta"; yo estoy luchando contra ella, todavía esa lluvia de meteoritos en mi cabeza cuando me despierto, y un etcétera agonizante. No creo justo que todos quieran sentirse víctimas en mi mundo, no me importa si son culpables o qué carajo son, no intenten distenderse o querer quemarme el bocho para que yo los entienda, entiéndanse ustedes y dejen a mi fucking cerebro en paz, se insola a la sombra y ya bastante con los problemas que me invento como la pendeja de diecisiete años que sé ser. Me hacen llorar pero no me dejan hacerlo, ¿qué pasa?, ¿les encanta el proceso pero odian la culpa que sienten cuando logran lo planeado? Soy una pluma, soy un cachorro recién nacido y necesito de todo, por eso voy por la vida pidiendo abrazos como una pelotuda. Espero que me dure poquito, me gustaba más aquello de independiente y de no necesitar, de poder conmigo misma y con lo que estar en este mundo requiere. No me cabe ser así, tan emo y maricona, no me cabe necesitar besos y abrazos, no me cabe nada de nada todo esto. Y la parte en donde saltan todas las fichas del tablero es cuando te das cuenta de que podes correr y escaparte, y mudarte y cambiarte el pelo y llenarte de piercings, y podes hacer cosas que te hacen mal y saber que te hacen mal, y te puede importar un poco menos quedar mal si estás bien en pedo y te pintó llamar a un pelotudo, pero la cosa se complica cuando te das cuenta de que te escapas de la realidad, sí, pero no de vos mismo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario