domingo, 22 de enero de 2012

Caer está permitido, LEVANTARSE ES OBLIGATORIO.

Todo tan simple. Todo tan relativo. Nacemos, vivimos y morimos. Y los miedos, y la desconfianza; solo una traba, un obstáculo que nos liga a algo inexistente y no nos deja salir ahí, a ese mundo lleno de tanto. Hay miles de personas que nos van a lastimar. Nos despertamos cada mañana y ponemos la vida en juego, porque podríamos morir, podrían rompernos el corazón o devaluar nuestra amistad... Y todo tan inconscientemente, ¡tan sin pensar! Y es casi perfecto, porque lo es, porque nada más impetuoso que aquella sensación que otorga el arriesgarlo todo... Y después nos ponemos a pensar, y hay cosas simples que nos retraen porque la pensamos, y perdemos más de lo que ganamos, y eso nos hace pisar el suelo, no nos deja volar más allá, salir de la caja, eso es lo que nos hace sentir vacíos, desiertos de momentos, de amor.
Gané tanto haciendo lo que me daba la gana en el momento que quería, que desearía hacer la impulsividad un estilo de vida, y ahí es cuando la pienso, porque lastimé mucho también. Lastimé a mis viejos, a mis amigas, a mi hermano... Y ahí sí la tenes que pensar. La libertad de uno termina donde empieza la del otro, ¿no? Y más allá de que no le quité la libertad a nadie, por tener ese exceso de libertad que me dio cualquier impulso no-pensado, muchas personas se asustaron, se preocuparon, porque me equivoqué sabiendo que iba al todo/nada, porque me tiré en un mar incontrolable y me obligué a nadar sin pensar en cualquier otra cosa, sin miedo y sin cuidarme, sin razonar primero.
Siempre nos van a querer herir, ¿qué queremos evitar? Sufrir vamos a sufrir, llorar vamos a llorar, si no nos mata nos fortalece y demás clichés que se les ocurran. Hagamos al error un aliado, vivamos sin miedo a fallar, tropecemos mil quinientas veces, pero levantémonos siempre. Erigir una vida llena de errores es elegir una vida llena de aprendizaje, llena de enseñanza y sabiduría.
Equivocarme es mi forma preferida de aprender. 

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