Gané tanto haciendo lo que me daba la gana en el momento que quería, que desearía hacer la impulsividad un estilo de vida, y ahí es cuando la pienso, porque lastimé mucho también. Lastimé a mis viejos, a mis amigas, a mi hermano... Y ahí sí la tenes que pensar. La libertad de uno termina donde empieza la del otro, ¿no? Y más allá de que no le quité la libertad a nadie, por tener ese exceso de libertad que me dio cualquier impulso no-pensado, muchas personas se asustaron, se preocuparon, porque me equivoqué sabiendo que iba al todo/nada, porque me tiré en un mar incontrolable y me obligué a nadar sin pensar en cualquier otra cosa, sin miedo y sin cuidarme, sin razonar primero.
Siempre nos van a querer herir, ¿qué queremos evitar? Sufrir vamos a sufrir, llorar vamos a llorar, si no nos mata nos fortalece y demás clichés que se les ocurran. Hagamos al error un aliado, vivamos sin miedo a fallar, tropecemos mil quinientas veces, pero levantémonos siempre. Erigir una vida llena de errores es elegir una vida llena de aprendizaje, llena de enseñanza y sabiduría.
Equivocarme es mi forma preferida de aprender.
Qué decir más que compartir con su mensaje.
ResponderEliminarSaludos.