domingo, 25 de diciembre de 2011

The first memories of my new life

Enfermizo dolor. Mi ángel me mira todo el tiempo, veinticuatro horas al día, sesenta segundos por minuto. Me cuida y lo siento. Primera navidad sin mi papá. Estoy exhausta de la mismísima vida, me enfrento a ella cada día y me golpea, no deja de hacerlo. El destino no se cansa de presentarme personas que no quieren hacerme bien, y constantemente estoy sintiéndome sola. Entendí que voy a extrañarlo cada día de mi vida, pero también comprobé que tengo que sobrevivir, no por nadie, sino por mí; así de sola, así, toda llena de lágrimas y vacía de ganas de arreglarme el pelo y salir a la calle, toda débil... pero a la vez tan fuerte. Tantas ganas de un futuro, ganas de estar bien. Las cosas van de mal en peor, pero todavía tengo un futuro ahí, todavía me está esperando. Todavía millones de momentos, y todavía risas. Todavía faltan que lleguen otras personas, todavía faltan besos y faltan lágrimas. Faltan miles de canciones por cantar, por tocar. 
Un presente gritando su nombre con una constancia casi insoportable. Su sangre corriendo por mis venas. Dos meses intentando con esfuerzo buscar una extraña razón para despejar este caos que algunos llaman mente. 
Dame tiempo y dame algo para querer todo ésto, toda la vida que construí durante 17 años con vos a mi lado. Espero acá, como esperaste vos ese perdón por haberte equivocado así y tanto. Humano imperfecto, hombre de mi vida, aunque intente buscarle un sentido a todo, y vos estés tan lejos, quiero seguir por vos.

2 comentarios:

  1. Se me eriza la piel al leer estas palabras.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Un presente gritando su nombre con una constancia casi insoportable.
    Triste Caro, podes contar conmigo cuando desees!

    ResponderEliminar