En tres días se cumple un mes. Un mes del día en que comenzó el desastre. El día que más me lastimó, que cortó cada centímetro de mi piel, dejándome en carne viva, sangrando y sufriendo, y esta vez sin él a mi lado. Cicatrizo cada día y me levanto, así como dice la canción “inventándome un presente para sentir que estoy haciendo algo por mí”, pero lo único que hago es sentir que nada tiene sentido, porque es así, porque antes del 3 de noviembre del mes pasado mi vida tenía un sentido y se fue. Elevemos la pérdida a que nada sale bien, aunque las cosas se aclararon cuando me dí cuenta de que no me llevo materias por primera vez en la secundaria, y él no está acá para sentirse orgulloso. Lo extraño y todavía no caigo en la realidad, nunca creí tener tantos métodos psicológicos inconscientes para protegerme a mí misma. Y me levanto cada día con bronca porque todos solo sufren por cosas que podrían superarse o arreglarse de alguna manera, pero los entiendo: yo era uno más de ellos, y hasta que no pasen por esto, no van a valorar su presente sin darle importancia a las falencias que pueda tener, amando a aquellos que se quedaron para sostenerte con tanta fuerza las manos, para no caer a ese vacío existencial, oscuro y triste, y solitario; solitario porque no hay nadie ahí, y porque él ya no está, y no va a volver.
“… el hombre que más me amó.”
Segundo día de diciembre
Mañana; y las cosas se ponen peor. Y cuando las cosas se ponen peor solo me remito a pensar en que no está, y qué es lo que me diría… como para intentar, banalmente, sentirlo acompañándome, pero es un ciclo, y recuerdo que no está y nunca más me va a escuchar, ni voy a escucharlo, ni va a poder decirme que todo va a estar bien. Y afuera de mi burbuja negra todo está peor, porque las cosas se tornan grises aunque estemos ya en diciembre, y haya sol, y calor, y gente en pileta, y piel descubierta; no quiero saber nada. Y no tengo nada, ni puedo llenar un vacío con “lo que sea” y después estoy sola y nadie quiere quererme, y lo escondo tras esa careta que dice que “no necesito nada” pero necesito un todo, porque no tengo nada. Y después nadie me entiende, y nadie saca esa maldita cara de día triste. Y después me siento una egoísta, porque no soy la única persona con una vida de mierda, aunque sienta que todos dramaticen, y por eso digo que es un ciclo, y es una mierda y me angustia, me saca ganas de vivir. Y después viene un tema que me hace querer seguir acá abajo, pero ese tema termina, dura cuatro minutos cincuenta y cinco segundos, y la vida tiene 24 horas, y cada hora tiene tres mil no sé cuántos segundos y durante todos esos instantes todo va a perdiendo sentido, porque no hay nada que me lo de, porque no lo soporto y porque lo extraño, y porque no lo siento, y juro que quiero ser feliz pero me cuesta demasiado, y les sonrío porque sé que les conviene y les encanta, porque sus problemas son su todo, como los míos, porque todos somos lo suficientemente egoístas como para que una persona que perdió todo hace tres semanas y seis días tenga ganas de dejar de despertarse cada mañana.
“…when you lose something you CAN’T replace.”
Te amo siempre.
Tercer día de diciembre
Eso quiere decir que hace un mes se fue. Creo que nadie se dio cuenta que es tres, no me molesta, los envidio sanamente, ojala pudiese no acordarme lo que pasó hoy, pero hace cuatro semanas atrás.
Tenés la razón en todo lo que escribiste, Caro. Te quiero.
ResponderEliminarNo creo que se trate de tener razón o no. Lamentablemente esta vida de mierda se encarga de ponernos palos en las ruedas, de probarnos cada instante que es un deafío y hasta dónde nos da el cuero.
ResponderEliminarSin dudas está en un lugar mejor que el que donde estamos.
Saludos.