Hace algunos meses tenía miedo de mí misma, porque me desconocía en mi propio cuerpo, no entendía la metamorfosis que estaba atravesando, no percibía que no volvería a ser la misma Carolina de siempre. Hoy vivo con esto, vivo con ésta bipolaridad, con esta dependencia a todo lo que se va o se queda, pero me hace mal. Y quiero cambiar, quiero modificarme, quiero irme de todo lo que soy y renacer en algo mejor, porque esta transmutación me da miedo, me tengo miedo, porque no se a dónde voy a llegar y esa infinidad inverosímil y aterradora. Quiero un poco más de música, un poco más de libros. Quiero nuevos conocimientos (quiero aprender a tejer), tengo una lista enorme de lugares a los que quiero ir. Cicatrizar y tirar todo eso a la mierda, eliminarlo de mi habitación y de mi vida. Quiero aprender a cocinar un paty o una milanesa de pollo. Quiero mirar miles de películas que ya no sé como se llaman pero siguen existiendo.
Una vez una psicóloga, a la que le mentí muchísimo, me dijo que si podes enumerar elementos que buscas, espacios que deseas conocer, conciertos a los que querés asistir, y ese tipo de cosas sanas, es porque tu mente está funcionando (de alguna manera) bien, que es sano tener deseos y que si lo intentara... lograría todo lo que me proponía.
La única persona que puede salvarme, tiene mi nombre y mi apellido. Y hoy me propongo salvarme, empezar desde abajo del suelo, porque esa es la única manera de llegar al cielo.
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