domingo, 6 de mayo de 2012

The beginning

Hoy va a ser un domingo de esos que van a ser olvidados con una facilidad extraordinaria, para convertirse en uno más de todos los domingos que desconozco pero que viví. Un domingo con música en tonos menores, un domingo sin abrazos, sin besos, sin caricias. Tal vez existan sonrisas pero no saldrán de mí. 
Hace algunos meses tenía miedo de mí misma, porque me desconocía en mi propio cuerpo, no entendía la metamorfosis que estaba atravesando, no percibía que no volvería a ser la misma Carolina de siempre. Hoy vivo con esto, vivo con ésta bipolaridad, con esta dependencia a todo lo que se va o se queda, pero me hace mal. Y quiero cambiar, quiero modificarme, quiero irme de todo lo que soy y renacer en algo mejor, porque esta transmutación me da miedo, me tengo miedo, porque no se a dónde voy a llegar y esa infinidad inverosímil y aterradora. Quiero un poco más de música, un poco más de libros. Quiero nuevos conocimientos (quiero aprender a tejer), tengo una lista enorme de lugares a los que quiero ir. Cicatrizar y tirar todo eso a la mierda, eliminarlo de mi habitación y de mi vida. Quiero aprender a cocinar un paty o una milanesa de pollo. Quiero mirar miles de películas que ya no sé como se llaman pero siguen existiendo.
Una vez una psicóloga, a la que le mentí muchísimo, me dijo que si podes enumerar elementos que buscas, espacios que deseas conocer, conciertos a los que querés asistir, y ese tipo de cosas sanas, es porque tu mente está funcionando (de alguna manera) bien, que es sano tener deseos y que si lo intentara... lograría todo lo que me proponía. 
La única persona que puede salvarme, tiene mi nombre y mi apellido. Y hoy me propongo salvarme, empezar desde abajo del suelo, porque esa es la única manera de llegar al cielo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario