Todavía recuerdo aquella tarde lejana en la que me hiciste escuchar "Barro tal vez" y me hice adicta de cada acorde, y hoy me toca escucharla, un puñal en contra de toda mi estabilidad vital.
Necesito tu voz. Necesito tu voz diciéndome que me amas, necesito que me digas que voy a estar bien, necesito una señal, necesito milagros, necesito cambios y necesito que desde lo infinito me sigas enseñando qué es lo que está bien y por qué no tengo que hacer lo que estoy haciendo, estoy dispuesta a lo que sea, lo único que te pido es que me abras una puerta. Te amo con la fuerza de mil soles.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario