Opinar es inexacto y juzgar es demasiado fácil. Un mundo puede depender de una palabra y esa soga a veces puede convertirse en el hilo más anciano y desgastado, un hilo débil y siempre a punto de romperse, y si se rompe, todo se corrompe y el mundo cae, y cae, y cae hacia lo infinito, hacia la mismísima nada o hacia el mismísimo todo. Y la vida es análoga en su totalidad, no está bien que el mundo dependa, el mundo simplemente tiene que girar, aunque girar se haya convertido en un proceso por demás complejo.
Ayer madre me dijo que la abuela sostenía que si planeábamos los días, todo sería más llevadero; pero yo no quiero vivir así, porque la maquinación es casi tóxica y si proyectamos el mañana, seguramente nos olvidaremos del hoy, y nunca disfrutaríamos cada segundo. Realicé que mi vida sería hermosa si no tuviera la mitad del pasado que llevo sobre mis hombros, mucha liberalidad y muchas excursiones extraordinarias, cenas, películas cuando quieras, salidas nocturnas, insuficiente presión contra los estudios... pero no hablemos de superación, porque hay algunas cosas que no se superan ni, aunque se intente, se llenan con billetes de cincuenta, bolsas de ropa o zapatos nuevos.
El sábado es el primer no cumpleaños de papá. No tengo ni idea de qué voy a hacer, no puedo representarme en mi mente, no puedo imaginarme. Mis ojos se empañan y mi vida se oscurece, puedo estar mejor pero me amoldo a la realidad que puedo tener, al día a día sin presiones. Me duele la cabeza, me duele todo el tiempo, y es de tanto pensar. Miles y millones de ideas acerca de 'cómo estar mejor' se me ocurren todo el tiempo. Quiero empezar a estudiar y no sé realmente qué es lo que me detiene. Decenas de veces pido que me pidan un puto turno en un psicólogo, porque quizá mi futuro me envíe a estudiar psicología, sí, pero odio a los psicólogos, a cada uno de ellos. Una idea bastante hipócrita y contradictoria, pero quiero ir. Necesito quemarle el cerebro a una persona con mis delirios, y no sentirme culpable en el camino. Sentirme bien parece superficialmente sencillo, lo difícil es atarme el pelo y emprender ese trayecto hacia la paz interior y armonía con todo lo que me rodea.
Realmente no sé dónde voy a estar viviendo la semana que viene, y eso implica una estabilidad insalubre que no estoy apta para tolerar. Lo demás es lo de siempre, lo común, las ganas de gritar y girar en contra de todo de una vez por todas. Imaginé que podría estar bien de la mano de alguien, hasta que me vi en el borde de un precipicio equívoco, falso. Si voy a estar bien, va a ser de la mano de mí misma, de la mano de la persona que nunca supe ser, pero aún lucho por encontrar esa esencia que alguna vez creé e interpuse como meta, y se que está muy dentro de mí, lejana y en estado casi vegetal, pero está, y me está esperando con ansias.
jueves, 24 de mayo de 2012
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