jueves, 13 de diciembre de 2012

2012 cicatrices

El café y el tabaco siempre van a ser mejores amigos. De fondo a Sinatra, endulzando lo amargo de las sustancias que ingresan a mí. Un poco aburrida y un poco nostálgica, un poco queriendo estar en otro lado pero no en éste mundo. Las personas son todas iguales "en serie" y me cansa saber cómo van a reaccionar ante mis reacciones (por eso te quise en mi vida, por tu espontaneidad en estado puro). Y ahí se termina el peor año de mi vida. ¡La puta madre!, ¿no? Qué manera de crecer a los golpes, qué manera de perder y qué manera de acumular ganas de vivir en tan poco tiempo. No soy la misma mina, no lo soy. Es radical y la mejor parte es cuando el cambio lo nota uno mismo, porque uno mismo es quién pasa más tiempo con uno mismo, y uno mismo cierra las ventanas para no ver que no es el mismo. Siempre dije que las personas no cambiaban, que se daban cuenta de qué color eran las cosas y eso los hacía apartarse o aferrarse. Yo vi el color de la muerte (afuera y en mí), vi la transparencia de las lagrimas eternas, vi lo blanco de sonrisas que supieron hacerme sonreír, el azul de un cielo que supo ser gris ante mis ojos.
Hoy no me cuesta hablar y tampoco me cuesta dejar de hablar, no me aferro y las expectativas las dejamos para otro día. La incertidumbre ante el amor, siempre. "Como vivir siendo una piedra durante 18 años". Ya ni me dan ganas de conocer hombres porque mi frustración cada vez es más grande, pero no duele ni molesta, ya no duele y ya no molesta. Así como entran sé que se van a ir. "El día que me enamore se acaba el mundo, boluda, es así". Reafirmando, el día que me enamore empieza el mundo.

Odié, amé, corrí, morí, renací, sangré, viví, lloré, reí, besé, toqué, viajé, conocí, acaricié, temí, pesé, sufrí, arriesgué, perdí, gané, dejé, crecí, crecí, crecí, crecí. 

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