Un protocolo que todavía nadie se animó a escribir, porque es atroz y porque todavía no queremos aceptar que estamos tan limitados que ya hasta nos convertimos en un propio límite. Un límite conformado de límites que existe para limitarse y para limitar. Porque sí, y porque si vivís sin limitaciones probablemente existas mal.
Siguiendo creencias sin cuestionar nada, como máquinas que se adecuan a lo exterior para ser aceptado en una sociedad, y aún así nadie acepta a nadie. Todos somos un error. Hacer todo bien está mal, hacer todo mal está peor. Encontrar un punto medio es enloquecer y vivir en automático es no sentir.
¿Cómo hago para hablar conmigo misma? Quiero decirme tantas cosas que no me digo nada, no quiero vivir porque sí, no quiero sentir frustración porque no pude, no me gusta no poder decir todo lo que pasa por miedo a que me mires con ojos de "estás terriblemente equivocada", porque no quiero tener miedo a equivocarme, quiero equivocarme y quiero destrozarme las rodillas por haber tropezado con la misma piedra mil veces, quiero lastimarme y quiero aprender. Tengo ganas de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario