sábado, 4 de febrero de 2012
Donde lo oscuro y el placer se mezclan.
Quinientas mal y una bien. Cantar victoria me da asco, después todos los muros se caen en seco contra mi cabeza y no me lo espero, entonces duele más, duele el doble y a veces es insoportable. Acá abajo quedó una mina con vetas suicidas y obsesionada. Para mi cumpleaños me regalé una balanza y todavía no me di cuenta de que se fue todo al carajo. La anemia volvió. Se había ido como por un año y volvió, y esta vez para quedarse. Es mi sangre y la formé así, toda enferma y con falta de todo lo bueno que generalmente los humanos tenemos. Otra vez me encuentro leyendo Abzurdah. Cada vez que ese libro abandona mi estante, puedo ver a mamá ocultándose detrás mío y observando cada uno de mis movimientos. "¿Otra vez ese libro?". Es asqueroso ser la hija rebelde, es aberrante que me pregunten qué comí, qué dejé de comer. Odio la sala de espera de mi psicóloga, odio el nombre de mi psicóloga, y odio que le haya dicho a mamá "Hace poco le di el alta a una chica que hacía lo mismo, que se comportaba de la misma manera". ¡Buenísimo! Acabas de comprar a mi vieja, acabas de hacerle creer que me vas a "salvar". No es la cura contra el cáncer, cada mente se enferma de diferentes maneras, se comporta de diferentes formas, no es algo que afecta a determinada zona del cerebro, es algo que simplemente ocurre y ya, y tenes que hacerle sentir a la persona que vas a hacer que se quiera, y prometerlo, y cumplirlo.
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Le quiero, a pesar de no conocerla, señorita.
ResponderEliminarCómo me gustaría saber quién sos, Sai
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